Redacción ECS 

Madrid (ECS). – Hoy se cumplen cinco años del fallecimiento del líder saharaui Mohamed Abdelaziz. El 30 de mayo de aquel 2016 se anunciaba la peor noticia del año, «Muere Mohamed Abdelaziz, icónico líder saharaui», así lo titulaba la prensa internacional.

El fallecido líder dirigió al Frente Polisario durante al menos cuatro décadas. Sacó su pueblo de la guerra y llevó la lucha saharaui a la escena internacional. Era un hombre pragmático que supo dirigir la causa de su pueblo en los momentos más delicados de la lucha. Hace exactamente cinco años, el pueblo saharaui recibió la que fue una de las peores noticias de la década, su líder, su presidente, que estuvo al mando del Frente Polisario desde el fallecimiento del Uali, murió a los 68 años en una clínica norteamericana luego de batallar contra una enfermedad. En estos cinco años desde su desaparición física, ha cambiado mucho respecto al Proceso Político dirigido por la ONU. 

El actual presidente y predecesor de Abdelaziz, Brahim Ghali, tomó la decisión del retorno a la lucha armada para desbloquear el conflicto tras años estancado. En la madrugada del pasado 13 de noviembre de 2020, el ejército marroquí invadió militarmente un territorio saharaui atacando a los manifestantes que se encontraban ahí protestando contra el expolio de sus recursos naturales. Horas después, la RASD anunció la ruptura del alto el fuego firmado en 1991 y declaró la guerra a Marruecos tras 29 años de paz, desde entonces las unidades saharauis bombardean diariamente las posiciones del Ejército de ocupación marroquí a lo largo del muro.

Mohamed Abdelaziz participó en la fundación del Frente Polisario y después de la muerte de su máximo líder en 1976, El Uali Mustafa Sayed, se convirtió en el Secretario General del Frente Polisario. En 1982, fue elegido presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Desde 1976 hasta su desaparición física, Abdelaziz fue el hombre que llevó la lucha por la independencia saharaui de los campos de batalla a los pasillos de la ONU, donde aún continúa la batalla con Marruecos por la autodeterminación e independencia de la última colonia africana.

El conflicto del Sáhara Occidental después de Mohamed Abdelaziz.

Cinco años después de su fallecimiento, el conflicto en la antigua colonia española sigue siendo el mayor desafío de la ONU y la comunidad internacional. En estos difíciles años de mandato de Brahim Gali, a pesar de sus continuos intentos de llamamiento a Marruecos para encontrar una solución pacífica, este no ha cambiado mucho dado que el país ha mantenido siempre una postura de negacionismo ante cualquier intento de negociación entre ambas partes bajo el auspicio de la ONU, lo que se tradujo en un cambio precario casi nulo en el conflicto, debido única y exclusivamente a la actitud de Marruecos. 

Han sido muchas décadas de sufrimientos y de abandono, al que solo la mala conciencia de los sucesivos gobiernos españoles nos ha convertido en el principal abastecedor de ayuda humanitaria a los refugiados en los campamentos: donde falla la política, ha sido la caridad la que ha tomado el testigo. Pero este no es un problema de pobreza y caridad, sino de justicia y dignidad…y de derecho internacional.

Tras la celebración del XV Congreso del Frente Polisario en la localidad liberada de Tifariti del 19 al 25 de diciembre de 2019, el nuevo presidente reelecto (los primeros comicios después de Mohamed Abdelaziz) y Secretario General del Frente Polisario, Brahim Ghali, acaba de dar con las conclusiones de un Congreso transcendental en la lucha saharaui.

A los pocos meses de llegar, tuvo que lidiar con la segunda crisis de El Guerguerat, la primera fue a principios de este siglo. Brahim Ghali se encontró con la ambición marroquí de asfaltar la zona de amortiguación y parte del territorio liberado saharaui, lo que le llevó a ordenar el despliegue del Ejército saharaui y artillería pesada, obligando a las fuerzas marroquíes a retirarse y desistir de sus planes de construcción. 

En este análisis, breve e independiente, la mayoría de los saharauis califican de «una decisión firme y acertada» la adoptada por el presidente Ghali tras la salida el 13 de noviembre de 2020 de las fuerzas de ocupación marroquíes de sus muros en la brecha ilegal en El Guerguerat para atacar a los manifestantes saharauis. Días atrás, el presidente de la República había prometido públicamente que atacar a los manifestantes pacíficos que se encontraban en El Guerguerat supondrá la ruptura del alto el fuego en el Sáhara Occidental.

Ante la falta de soluciones por parte de la ONU, el Frente Polisario recurrió a bloquear el paso en El Guerguerat como método de presión a la comunidad internacional para que el conflicto se desbloquee, generando a Marruecos importantes pérdidas económicas. La franja controlada por el Polisario, de unos 3.8 km, sigue sin estar asfaltada, pero por ella transitan los camiones que llegan desde el lado marroquí o mauritano.

Y así fue, aquella madrugada del 13 de noviembre unidades marroquíes abrieron tres brechas ilegales en el muro y sacaron sus tanques y blindados para atacar a los manifestantes que acampaban en esa zona. En respuesta, el ejército saharaui abrió fuego y lanzó ráfagas para frenar el avance de las tropas marroquíes, reiniciando las hostilidades militares que continúan a día de hoy. La decisión marroquí supuso el fin del acuerdo del alto el fuego de 29 años.

Un recién elegido Brahim Ghali, que sustituyó en julio de 2016 al histórico dirigente Mohamed Abdelaziz como Secretario General del Polisario, dirigió la posición saharaui apostando por una respuesta contundente. Ante la negativa de Marruecos, los saharauis retomaron las armas casi 30 años después para desactivar el conflicto y obligar a Marruecos a sentarse de nuevo en la mesa de las negociaciones. 

Fuente: El confidencial Saharaui

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