Los intensos combates que han tenido lugar en Yemen, han dejado a muchas personas sin posibilidades de recibir atención médica y han obligado al cierre de uno de los hospitales públicos de la ciudad. Los enfrentamientos en áreas densamente pobladas tienen consecuencias devastadoras para los civiles e impiden que los heridos de guerra puedan acudir en busca de ayuda.

En todo Yemen, los equipos de trabajo de las ONG realizan su labor en 13 hospitales y apoyan más de 20 centros de salud en 12 de las gobernaciones del país. Sin embargo, los repetidos ataques contra el personal médico y contra las instalaciones en el último año han obligado a suspender actividades en varios lugares. Un total de 119.110 heridos de guerra han sido tratados en hospitales desde hace cuatro años, cuando estalló el conflicto.

La línea de frente en el norte de Abs se reactivó en la última semana de marzo. Tras varios días de intensos combates, más de 18.000 nuevos desplazados han llegado a Abs y a sus alrededores. En total, hay más de 50.000 desplazados y la situación podría empeorar si se producen nuevos enfrentamientos.

«En nuestro hospital de Abs también hemos observado un aumento de heridos de guerra. Este centro es la única estructura médica que brinda atención secundaria y de urgencias a los más de 1,2 millones de personas que viven en Abs y en los distritos vecinos», indica Jaume Radó, coordinador de general de MSF en Yemen.

Las principales necesidades humanitarias de la población desplazada son atención médica, agua, refugio, alimentos y artículos de primera necesidad. Se deben incrementen urgentemente los servicios médicos, el suministro de agua potable y los servicios de saneamiento, dado que el país está sufriendo un brote de cólera que está empeorando las condiciones de salud de una población ya de por sí muy debilitada.

Según indica Radó, actualmente disponen de «un centro de tratamiento del cólera con 40 camas en Abs y estamos finalizando la construcción de un segundo para atender a la población desplazada y local de la zona» y que hay «población civil a la que no podemos llegar por razones de seguridad.»

Todas las partes en conflicto deben garantizar la seguridad de la población civil y de la misión médica, para que puedan proporcionarse los servicios básicos a las personas desplazadas y los heridos de guerra.