El pasado 13 de julio, Urgencias 112 recibió una llamada alertando de la agresión machista de un hombre a su mujer y a su hija de 14 años en el centro comercial Xanadú, situado en Arroyomolinos, localidad cercana a Móstoles.

Según recoge ‘eldiario.es’, agentes de la Guardia Civil tuvieron que dejar marchar al agresor, Tarek A., número dos de la Embajada de Egipto en España porque la inmunidad diplomática le protege.

Cuando los agentes se presentaron en el lugar de los hechos, el agresor y las víctimas informaron de su condición diplomática y fueron trasladados a dependencias policiales para comprobar su identidad.

Al llegar al puesto de la Guardia Civil, la víctima comunicó su intención de presentar una denuncia y los agentes comprobaron que el diplomático contaba con antecedentes por un episodio similar.

Tras informar a la mujer de su derecho a solicitar protección o una orden de alejamiento, personal de la embajada egipcia se personó en el cuartel para hablar con Tarek A., que se acabó marchando. Además, convencieron a la víctima para que no presentara la denuncia.

El artículo 31 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas recoge que «el agente diplomático gozará de inmunidad de la jurisdicción penal del Estado receptor» sin excepciones. De hecho, el personal diplomático no puede ser interrogado ni como testigo.