La pandemia del coronavirus deja al descubierto el nefasto impacto de las desigualdades en todas las sociedades, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, y de no controlarse creará disparidades aún mayores «en un contexto de gran sufrimiento», según indicó este jueves la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Durante una reunión extraoficial del Consejo de Derechos Humanos donde analizó el impacto del COVID-19, Michelle Bachelet destacó que las deficiencias en el acceso a la atención sanitaria, en los derechos laborales y la protección social, entre otros, en los países en desarrollo se han vuelto repentinamente muy evidentes.

A su vez, indicó que el impacto en la población de los países en desarrollo podría ser aún mucho más grande.

«Los millones de personas que con escaso acceso a la atención sanitaria y que, por necesidad, viven en condiciones de hacinamiento, con un saneamiento deficiente y sin red de seguridad, sin agua limpia, serán los que más sufran. Es menos probable que puedan protegerse del virus, y menos probable que soporten una fuerte caída de sus ingresos», afirmó.

Seguidamente, resaltó la importancia de que todos los países adopten numerosas medidas económicas y sociales que sirvan para mitigar consecuencias de la epidemia y disminuir el aumento de las desigualdades tanto como sea posible.

«Todavía no se han dejado sentir todas las repercusiones de la pandemia en las economías mundiales y nacionales. Muchos Estados de todas las regiones, especialmente de Europa, han adoptado medidas sin precedentes para proteger los derechos de los trabajadores y reducir al mínimo el número de personas que quedan sin empleo. Se debería alentar a todos los Estados con recursos suficientes a hacer lo mismo«.

También indicó la posibilidad de estudiar la creación de nuevos instrumentos financieros para financiar la solidaridad mundial. Como ejemplo, destacó que la semana pasada el Banco Africano de Desarrollo creó el mayor bono social del mundo: un fondo de 3000 millones de dólares que servirá para ayudar a los gobiernos africanos a ampliar el acceso sanitario y a otros servicios y bienes esenciales.

Recuperación de la crisis

Bachelet destacó que ningún país estaba preparado ante esta crisis y que refleja la necesidad de incrementar nuestros esfuerzos para garantizar que todas las personas salgan beneficiadas del desarrollo.

«Tenemos que redoblar los esfuerzos para construir economías más inclusivas y sostenibles, y para dar forma a sociedades que sean más resistentes ante las crisis. La Agenda 2030 está completamente diseñada y aprobada universalmente: todavía es nuestro instrumento más poderoso», identificó.

Al mismo tiempo, destacó que proteger el medio ambiente es la mejor manera de proteger la salud y el bienestar humanos, incluso de las pandemias. Bachelet recordó que la destrucción medioambiental y la pérdida de biodiversidad crean las condiciones para las zoonosis entre animales y humanos que provocaron epidemias de vital importancia repetidamente.

«Simplemente no podemos volver a donde estábamos hace unos meses, antes del covid-19.

Esta es una colosal prueba de liderazgo. Exige una acción decisiva, coordinada e innovadora de todos y para todos. Hoy estamos físicamente distantes, pero debemos permanecer juntos», finalizó la Alta Comisionada.