En 1923 Albert Einstein visitaba España para dar una serie de conferencias en Barcelona, Zaragoza y Madrid sobre sus logros científicos, invitado por el matemático Julio Rey Pastor y el ingeniero y físico Esteve Terradas.

El científico llegaba a Barcelona convertido en una celebridad mundial después de haber ganado el premio Nobel por sus aportaciones a la física teórica y por el descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico, calificándolo la prensa como el Newton del siglo XX y comparándolo con los grandes genios universales Galileo y Copérnico.

Como anécdota, cuando el físico alemán llegó a la estación de tren de Barcelona no había nadie para recibirle. Se había olvidado avisar en qué tren llegaba por lo que tuvo que pasar la noche junto a su esposa en una pequeña pensión y no en la habitación del hotel Ritz que tenía reservada.

El científico no quiso abandonar Barcelona sin visitar la sede del sindicato anarquista CNT donde se reunió con el dirigente anarcosindicalista Ángel Pestaña, fundador del Partido Sindicalista y diputado en Cortes Generales por la provincia de Cádiz.

La sala de la CNT estaba llena de obreros que ya habían oído hablar del compromiso social del científico y no quisieron perderse la visita ni sus declaraciones. El científico hizo un elogio a los obreros catalanes señalando que ellos eran revolucionarios de la calle y él de la ciencia y apuntó que las cuestiones sociales y el movimiento obrero le preocupaban muchísimo.

El nobel en su visita también acudió a ver el monasterio de Poblet, la Escola del Mar, la Universidad y las basílicas de Terrassa.

También en Madrid

Ya en Madrid, Einstein fue recibido por el Rey Alfonso XIII. Como recuerdo del encuentro se tomó una curiosa fotografía en la que él aparece con los ojos abiertos mientras casi todos los demás, incluido el monarca, tienen los ojos cerrados.

En su paso por la capital Einstein dejó claro su gusto por el arte visitando en tres ocasiones el Museo del Prado y una el monasterio de El Escorial. Otros de los lugares que conoció el científico durante su paso por Madrid fueron la Residencia de Estudiantes, la Universidad Central de la calle San Bernardo, donde fue nombrado Doctor Honoris Causa, o el Ateneo. También quiso acercarse a Toledo para contemplar en primera persona ‘El entierro del Conde Orgaz’, de El Greco.

Su agenda estuvo repleta de actos oficiales y charlas en las que contó con un público distinguido en el que se encontraban intelectuales de le época como el científico Santiago Ramón y Cajal, el doctor Gregorio Marañón, el filósofo José Ortega y Gasset o el escritor Ramón Gómez de la Serna.

Zaragoza

El viaje de Einstein por España acabó con una breve visita a Zaragoza en la que daría otro par de conferencias y donde aprovechó para visitar el Pilar, la Lonja y la Aljafería.

El ‘Heraldo de Aragón’ remite un suceso ocurrido durante la estancia del genio alemán en tierras mañas. Resultó que, al finalizar una de sus lecciones magistrales, los organizadores quisieron conservar la pizarra en la que Einstein se había apoyado para dar sus explicaciones. El físico no tuvo inconveniente e incluso tuvo a bien sellar su autógrafo en el encerado. No obstante, a día de hoy sigue sin conocerse el paradero de aquella pizarra.

Einstein abandonó el país el 11 de marzo de 1923 y muchos historiadores concuerdan en que la visita del admirado nobel no supuso ningún impulso para las ciencias españolas como creían los impulsores de la visita.

En 1923 Albert Einstein visitaba España para dar una serie de conferencias en Barcelona, Zaragoza y Madrid sobre sus logros científicos, invitado por el matemático Julio Rey Pastor y el ingeniero y físico Esteve Terradas.

El científico llegaba a Barcelona convertido en una celebridad mundial después de haber ganado el premio Nobel por sus aportaciones a la física teórica y por el descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico, calificándolo la prensa como el Newton del siglo XX y comparándolo con los grandes genios universales Galileo y Copérnico.

«Precedido de fama mundial ha venido a Barcelona el doctor Einstein, para explicar en un cursillo de conferencias su famosa teoría de la relatividad. En los Estados Unidos, en Londres y recientemente en París, alcanzó el sabio alemán ruidosos triunfos con sus conferencias dadas en las más importantes corporaciones y sociedades científicas», anunciaba la prensa.

Como anécdota, cuando el físico alemán llegó a la estación de tren de Barcelona no había nadie para recibirle. Se había olvidado avisar en qué tren llegaba por lo que tuvo que pasar la noche junto a su esposa en una pequeña pensión y no en la habitación del hotel Ritz que tenía reservada.

El científico no quiso abandonar Barcelona sin visitar la sede del sindicato anarquista CNT donde se reunió con el secretario general de la CNT y anarcosindicalista Ángel Pestaña, futuro fundador del Partido Sindicalista y diputado en Cortes Generales por la provincia de Cádiz.

La CNT, a pocos meses de su regreso a la legalidad, había demostrado ser una organización fuerte y con las ideas claras. Una organización obrera que volvía a tener en sus filas miles de afiliados. Una organización con muchos militantes curtidos en las luchas clandestinas. 

La sala de la CNT estaba llena de obreros que ya habían oído hablar del compromiso social del científico y no quisieron perderse la visita ni sus declaraciones. El científico hizo un elogio a los obreros catalanes señalando que ellos eran revolucionarios de la calle y él de la ciencia y apuntó que las cuestiones sociales y el movimiento obrero le preocupaban muchísimo.

«Vosotros -dijo- sois revolucionarios de calle y yo soy de la ciencia».

Solidaridad Obrera (11-3-1923), que se hacía eco de la visita de Einstein a la ciudad, afirmaba que el científico había aceptado presidir el III Congreso de la Asociación Mundial Internacionalista de Esperanto y recordaba su paso por el sindicato :

«Como recordaréis, camaradas, cuando Einstein estuvo en Barcelona fue a visitar a la representación obrera en el local de la Distribución, donde pronunció un elevado discurso, contestándole Pestaña en nombre de la Confederación Nacional del Trabajo.»

El nobel en su visita también acudió a ver el monasterio de Poblet, la Escola del Mar, la Universidad y las basílicas de Terrassa.

También en Madrid

Ya en Madrid, Einstein fue recibido por el Rey Alfonso XIII. Como recuerdo del encuentro se tomó una curiosa fotografía en la que él aparece con los ojos abiertos mientras casi todos los demás, incluido el monarca, tienen los ojos cerrados.

En su paso por la capital Einstein dejó claro su gusto por el arte visitando en tres ocasiones el Museo del Prado y una el monasterio de El Escorial. Otros de los lugares que conoció el científico durante su paso por Madrid fueron la Residencia de Estudiantes, la Universidad Central de la calle San Bernardo, donde fue nombrado Doctor Honoris Causa, o el Ateneo. También quiso acercarse a Toledo para contemplar en primera persona ‘El entierro del Conde Orgaz’, de El Greco.

Su agenda estuvo repleta de actos oficiales y charlas en las que contó con un público distinguido en el que se encontraban intelectuales de le época como el científico Santiago Ramón y Cajal, el doctor Gregorio Marañón, el filósofo José Ortega y Gasset o el escritor Ramón Gómez de la Serna.

Zaragoza

El viaje de Einstein por España acabó con una breve visita a Zaragoza en la que daría otro par de conferencias y donde aprovechó para visitar el Pilar, la Lonja y la Aljafería.

El ‘Heraldo de Aragón’ remite un suceso ocurrido durante la estancia del genio alemán en tierras mañas. Resultó que, al finalizar una de sus lecciones magistrales, los organizadores quisieron conservar la pizarra en la que Einstein se había apoyado para dar sus explicaciones. El físico no tuvo inconveniente e incluso tuvo a bien sellar su autógrafo en el encerado. No obstante, a día de hoy sigue sin conocerse el paradero de aquella pizarra.

Einstein abandonó el país el 11 de marzo de 1923 y muchos historiadores concuerdan en que la visita del admirado nobel no supuso ningún impulso para las ciencias españolas como creían los impulsores de la visita, aunque sí fue útil para dar apoyo a la lucha anarquista.

Einstein abandonó el país el 11 de marzo de 1923 y muchos historiadores concuerdan en que la visita del admirado nobel no supuso ningún impulso para las ciencias españolas como creían los impulsores de la visita.