Corría el año 1978 y por primera vez en la historia el detector de metales le pitó a un Franco, en concreto a Carmen Franco, marquesa de Villaverde, e hija del dictador. El escándalo fue sonado: una familiar directa del genocida evadiendo oro a Suiza en plena huída de capitales. Sin embargo, la Justicia se volcó con los Franco.

Recién inaugurado el arco detector de metales en Barajas, la marquesa de Villaverde hizo saltar la alarma cuando trataba de sacar para Suiza 38 piezas de oro: 31 monedas y 7 divisas de oro y brillantes, valoradas en 2 millones de pesetas de la época.

Carmen Franco fue retenida e informada de que no podía salir de España con tal cantidad de oro sin una licencia de exportación así que decidió dejar el bolso en la aduana en régimen de depósito diferido.

A la vuelta y visto el escándalo que se había levantado decidió organizar una rueda de prensa en su casa. Según ella, quería encargar un reloj a un relojero de Lausana para regalárselo a su madre en cuya esfera quedaran engarzadas las insignias que llevaba. “La verdad es no conozco bien las leyes”, explicó, una excusa ampliamente usada hasta nuestros días. «La familia tiene tan poco dinero tanto dentro como fuera de España. Prueba de ello es que vivimos en una casa de alquiler”, relató.

En diciembre de ese mismo año 1978, el Tribunal de Contrabando de la Delegación de Hacienda impuso a Carmen Franco una multa de 6.800.000 pesetas, aunque más tarde fue anulada en segunda instancia por el Tribunal Económico-Administrativo al dar por buena la versión del reloj.

Los famosos, la riqueza y Barajas

Esto nos hace recordar otra noticia que saltó a la palestra hace un par de años: «La madre de Cristiano Ronaldo, retenida en Barajas por llevar exceso de efectivo». Dolores Aveiro fue retenida por llevar en el equipaje de mano 55.000 euros en metálico cuando la ley solo permite volar con un máximo de 10.000 euros en metálico sin declarar.

Los agentes retuvieron a la madre de la estrella del Real Madrid y realizaron la correspondiente acta por infracción administrativa que acarrea la imposición de una multa y la incautación del dinero. Finalmente Dolores Aveiro prosiguió su camino, pero con 10.000 euros en el bolso.