Una jaula sale un busca de un pájaro
(Franz Kafka)


Por Arjuna

A veces me imagino la victoria de la República en España y como el pueblo, felizmente televisado, nombra a un flamante jefe de Estado. Si los vientos soplaran en esa dirección ese honor podría recaer en cualquier espantapájaros maquillado que surfee sobre la abrumadora información que nos impide ver la verdad y la realidad.

Voy a olvidarme de la bandera que ocasionalmente enarbolo en las trincheras, para dejarme llevar por la fantasía y aterrizar en el primer episodio de la Guerra de las Galaxias: La Amenaza Fantasma.

Ahí sí me gustaba la monarquía, la Reina Amidala de Naboo (interpretada por Natalie Portman) manaba un encanto indescriptible. Lo que menos reflejaba era el apego al poder. No es de extrañar -siguiendo la magia de George Lucas- que en el segundo episodio, El Ataque de los Clones, apareciera como ex reina, como senadora republicana del hemiciclo galáctico.

Ya que algunos -tanto viejos como jóvenes- hemos heredado algo del espíritu del Mayo del 68 y su proclama “la imaginación al poder”, podríamos proponer una monarquía en España en la que el pueblo eligiera a sus reyes y reinas y que éstos gobernasen, siguiendo el ejemplo de Padme Amidala, un tiempo corto, digamos dieciocho meses.

Los candidatos a uncir la corona, lo que sería algo meramente simbólico, tendrían que ser (“requisitos sine qua non”) personas que hubieran hecho algo bueno por la humanidad, que tuvieran un pasado limpio y un C.V. de obras (no títulos ni palabras) que contribuyeron a la mejora de la sociedad y del mundo que nos rodea. Algo medible y que todos vieran con claridad.

En ese Reino de Todos, cualquiera, de cualquier clase y condición social, podría “entrar unos meses en el Olimpo” y contar a la gente lo que pasa por el corazón y la mente cuando se vive en las alturas, allí donde no es raro tropezar con los dioses y las diosas.

El budismo dice que quien alberga un corazón puro y un fuerte “chi” (especie de energía divina que tenemos dormida), abre el Tercer Ojo, que es el ojo del alma, el que permite ver que todos los hombres y mujeres son iguales, lo valiosas que son todas las vidas, la ficción de la grandeza, la vanidad y todos esos atributos que crean diferencias abismales entre seres tatuados con la marca cainista de la competitividad.

Nietzsche, el asesino más célebre de Dios, decía “He visto desnudos al hombre más grande y al más pequeño y no he notado muchas diferencias”.

“Quítale a un hombre todo lo que lleva encima y déjale solo en una isla desierta. Valdrá lo que su desnudez”, oí una vez decir a alguien esa frase y todavía reflexiono en la esencia de ese adagio.

Matayotes, matayotetos, kai panta matayotes, vanidad de vanidades y todo es vanidad, dicen los griegos, padres de nuestra cultura y de otras muchas cosas.

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

1 Comentario

  1. Hombre,querrán decír “adiós Monarquía española,hola monarquía tractoriana. Ya tienen hasta Reyes y todo.La casa Puigdemont,enlazada por via marital con la casa Topor de Rumanía,estrena Reino en pleno 2018 d.C. El reino de Tractoria.

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