Asociaciones y colectivos de la comarca coruñesa de Bergantiños han criticado (y no sin razón) la falta de control de Diputación de A Coruña al permitir que el centro arqueológico que engloba a uno de los referentes de la prehistoria gallega sea utilizado estos días para una exposición de calceta, cestos, y otras manualidades, transformando una instalación museística «que tendría que estar estrictcamente vinculada al monumento que acoge y a su época» en «un mero salón parroquial», dependiente «de los caprichos e intereses» del alcalde de Cabana José Muíño Domínguez (PP) y de su asesor cultural José María Varela Martínez, actual gerente de la Fundación Eduardo Pondal.

Recinto arqueológico del Dolmen de Dombate en Cabana de Bergantiños (A Coruña) / Creative Commons

En el actual contexto, según denuncian, el Dolmen de Dombate y su centro de interpretación se han convertido en un «punto negro» dentro de la Rede Galega de Patrimonio Arqueolóxico y ha terminado por ser «un instrumento al servicio del interés político de turno». Porque lo que se defiende en este caso es que el centro arqueológico sea utilizado «como herramienta para la presentación e introducción del visitante en el ámbito de la prehistoria y la cultura megalítica y la puesta en valor permanente del contexto neolítico que rodea al monumento y a las diferentes campañas de excavación efectuadas en el mismo».

Parecen olvidar los regidores de lo público, tanto en el Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños como en la Diputación, que el Convenio Europeo para la Protección del Patrimonio Arqueológico insta a establecer «procedimientos apropiados de control administrativo y científico» a través de políticas de desarrollo cultural que permitan la protección efectiva de esta impagable herencia material. Por este motivo insiste el acuerdo en que aunque debe asegurarse la apertura al público de este tipo de enclaves, ha de velarse porque esto «no afecte negativamente al carácter arqueológico y científico de tales emplazamientos y su entorno».

LA PROBLEMÁTICA DEL DOLMEN DE DOMBATE LLEGÓ AL PARLAMENTO DE GALICIA EN 2016

Vale la pena recordar que ya en 2016, el diputado de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) Xabier Ron, intentó poner luz en el problema a través de una Proposición No de Ley, con el objetivo de instar a la Xunta a hacerse cargo del monumento. En su exposición parlamentaria, Ron afirmó textualmente en aquel momento que «hay evidencias de que los convenios que actualmente teje la diputación provincial con el ayuntamiento no son los más apropiados» y que todo apunta a que «el Ayuntamiento de Cabana no gestionó bien el centro y de la forma más respetuosa con el patrimonio cultural».

DOMBATE MERECE UNA ACTUACIÓN PROFESIONAL Y CON CRITERIO

La situación que atraviesa actualmente el Dolmen de Dombate demuestra en la práctica la incapacidad de las áreas de Patrimonio y Cultura del organismo provincial para aplicar un mínimo de cordura y sentido común, continúa con la pésima tradición vivida desde hace décadas cuando el recinto todavía no se había musealizado, e invita a pensar que la instalación debe pasar con urgencia a manos de la Administración gallega tal como señalan profesionales, asociaciones, y buena parte de la clase política.

En cualquier caso, la problemática del Dolmen de Dombate no puede entenderse en épocas recientes sin los vaivenes y cesiones al Partido Popular por parte del ex-diputado de Patrimonio Xesús Soto Vivero y de su compañero del BNG y actual vicepresidente del ente provincial Xosé Regueira Varela, que ahora apuesta porque la Xunta se haga cargo (cuanto antes) del vigente y pretérito marrón, adelgazando así las competencias del organismo. Y también su conciencia.