Nueva polémica en el que debería ser uno de los principales centros arqueológicos gallegos por la organización de varias actividades difíciles de encajar -como poco-, en un recinto de investigación del ámbito de la prehistoria.

Sede del Centro Arqueológico del Dolmen de Dombate en Cabana de Bergantiños (A Coruña)

El tiempo parece darle la razón al diputado Xabier Ron, que en 2016 instó en sede parlamentaria a la Xunta de Galicia a hacerse cargo con urgencia del control del megalito frente a la gestión cultural del monumento llevada a cabo en los últimos años desde el Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños por el alcalde del PP José Muíño Domínguez y su asesor en la materia y actual gerente de la Fundación Eduardo Pondal José María Varela Martínez.

Las del fin de semana no parecen las actividades más apropiadas para realizar en el interior del recinto de un centro arqueológico que debería ser de referencia

Un pasacalles musico-humorístico el sábado y una actuación de malabares y payasos el domingo. Así «amenizó» las tardes del fin de semana el equipo municipal con el patrocinio directo del Xacobeo 2021 y Supermercados Gadis. Dos actividades ideales en horario infantil para cualquier municipio, pero no dentro del área protegida del centro arqueológico (perteneciente al complejo del monumento).

Para muchos, el colofón al despropósito en pleno verano del coronavirus, en el que fuentes municipales se han jactado una y otra vez en público de haber batido records de asistencia en unas circunstancias en las que los nuevos casos de contagio de la pandemia han ido sumando en muchas ocasiones máximos diarios desde el fin del confinamiento.

Una vez más olvidan los regidores de lo público, tanto a nivel municipal -por ignorancia o desconocimiento-, como a nivel provincial -por permitir la utilización del centro arqueológico en este sentido-, que el Convenio Europeo para la Protección del Patrimonio Arqueológico insta a establecer políticas de desarrollo cultural a tavés de «procedimientos adecuados de control administrativo y científico» y que aunque debe asegurarse la apertura al público de este tipo de enclaves, ha siempre de velarse porque esto «no afecte negativamente al carácter arqueológico y científico de tales emplazamientos y su entorno».