Dolmen de Dombate / turismo.gal

El próximo lunes, si nadie lo remedia, Carlos Núñez actuará dentro del vallado del Centro Arqueológico del Dolmen de Dombate, lo que supone la presencia de 500 personas en el entorno de un área protegida en una actividad que no aparece reflejada por ninguna parte en el convenio de colaboración firmado entre la Diputación de A Coruña y el Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños.

De este modo, y sentando un mal precedente, se obligará al pago de una entrada para el acceso a un recinto que hoy por hoy es público y gratuito. Mal precedente porque indica que con el control del recinto que está demostrando la Diputación coruñesa en los últimos años, el monumento está sentenciado a utilizarse para cualquier menester que se le pase por la cabeza al asesor de las cosas de la cultura en el municipio, siempre en busca de gloria y reconocimiento. ¿Por qué no una churrascada a la sombra del megalito? Tal como están las cosas quizás algún decrépito especialista o algún joven deudor podría llegar a celebrarlo como una muestra más de la puesta en valor del monumento.

Por momentos se viene a la cabeza -si es que el derecho de cita todavía existe- un lúcido artículo de opinión del arqueólogo e investigador Xurxo Ayán bajo el título de “Dombáter, publicado en 2011 y del que merece la pena reproducir uno de sus párrafos porque es imposible describir mejor el contexto:

Non volvín a Dombáter até hai pouco, a piques de rematar a seca primavera de 2011. Vai unha calor abafante, nunha tardiña de San Xoán na que non corre nin unha pisca de aire. O coche deténse nun ermo de brea que vén sendo un enorme aparcadoiro, orfo entre as leiras inzadas de millo. Silenzo. Poderïamos estar nunha vila anónima de Arkansas á hora da sesta, pero non, estamos na zona cero do megalitismo galego, no dolmen de Dombate, propiedade da Deputación Provincial de A Coruña. A escenografía arquitectónica que ocupa este espazo desde marzo lembra eses mastodónticos e feos supermercados Lidl da Europa do Leste, a xeito de sartegos nucleares no medio da chaira loéssica. Semella unha nave nodriza extraterrestre degoldrada sobre a arca de Breogán. Xa chegaron os marcianos e tamén che son galegos, canta razón vos tiña Antón Reixa“.

EL DOLMEN DE DOMBATE, UN ESPACIO DE REDENCIÓN

Pero se puede ir mucho más allá. La “zona cero” del megalitismo gallego también se ha transformado en un espacio de redención. De redención para la imagen pública del alcalde popular José Muíño Domínguez, que en horas bajas enfrenta entre otros ilustres una investigación abierta por un juzgado de Carballo por permitir el desguazado y traslado de un hórreo inmemorial protegido por Ley. Cuatro piedras de nada para sus acólitos.

Es así como la mano derecha del regidor pretende patrimonializar el patrimonio y el supuesto ofensor ha pasado a defensor del pasado, un ejemplo a seguir para la acrítica platea. Y la música, cuando más alta mejor.

En estas condiciones, pedir lo razonable, que el concierto se traslade al magnífico auditorio municipal con el que cuenta Cabana Bergantiños y que el renombrado músico no se haga la foto con el alcalde del PP para purificar su esencia, parece ya misión imposible.

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