El emir de Catar, Tamim ben Hamad Al Thani, decidió hoy abandonar la trigésima Cumbre Árabe que se celebra en Túnez antes de su intervención en el plenario, confirmaron fuentes de la organización.

Las fuentes evitaron revelar, sin embargo, las razones para la abrupta salida del mandatario, que mantiene un enconado pulso político con Arabia Saudí, coorganizador de la cita.

La cumbre arrancó en torno al mediodía en el palacio de Congresos de la capital con la mitad de sus 22 líderes ausentes y sin abordar los principales problemas que acucian a la región como las guerras en Siria y Yemen.

Los primeros en hablar fueron el presidente tunecino, Beji Caïd Essebsi, anfitrión de la cumbre, y el rey Salman de Arabia Saudí, que presidió la anterior, en los que hicieron una cerrada defensa de la causa palestina, pero sin detallar medidas concretas.

Una vez concluidos los discursos públicos, los líderes árabes cerraron las puertas para discutir el comunicado final, en el que se criticará la posición de EEUU sobre el Golán, se denunciarán las políticas regionales de Irán y Turquía, se defenderá mecánicamente la causa palestina y se pedirá el fin de la división en Libia.

En segundo plano quedarán la guerra en Siria -país cuya membrecía fue suspendida en 2011- y ausentes del debate las violaciones de los derechos humanos en Yemen y Egipto, y la falta de libertades en la mayoría de los países miembros.

A la cumbre asistieron los jefes de Estado de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos Qatar, Kuwait, Egipto, Jordania, Iraq, Yemen, El Líbano, Palestina, Mauritania y Yibuti.

Y estuvieron ausentes el resto, notablemente el presidente de Sudán, Omar Hasan al Bachir, sobre el que pesa una orden de arresto internacional, el rey de Marruecos, Mohamad VI, el Sultán Qabus de Omán o el presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, gravemente enfermo.

De forma paralela a la cumbre, la sociedad civil y la asociación de periodistas tunecinos celebraron una serie de actos paralelos para denunciar la sistemática falta de libertades y la violación regular de los derechos humanos en la región, que incluyó una marcha en el centro de la capital.