Este jueves, en la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, se celebró un homenaje solemne a las víctimas de covid-19, al que acudieron unas 500 personas entre representantes de la sociedad civil, víctimas y autoridades. 

En el acto solo intervinieron tres personas: un hermano de un periodista fallecido por el covid, de Madrid, una enfermera del hospital Vall d’Hebron de Barcelona, trabajadora en primera línea de frente y la única autoridad que tomó la palabra fue el Rey, que cerró el acto.

Aroa López, la enfermera jefa de Urgencias del hospital Vall d’Hebrón, fue la segunda en tomar la palabra y comenzó su intervención señalando que es un privilegio triste participar en el acto de homenaje a las miles de personas que murieron a causa de la covid-19.

Aroa ha continuado recordando que quienes estaban detrás de los trajes de protección EPI que utilizaban los profesionales de la sanidad para atender a los enfermos del coronavirus «no eran héroes, eran personas» las cuales han vivido situaciones «que te dañan el alma».

“Ojalá yo no estuviera aquí pronunciando estas palabras. En mis años como supervisora he tenido experiencias muy difíciles pero esta nos marcará para siempre. Ha sido muy duro, nos hemos sentido impotentes, con una sensación brutal de incertidumbre y la presión de tener que aprender y decidir sobre la marcha», ha recordado la sanitaria.

La enfermera, que podía haber acudido al acto acompañada de dos de sus familiares y ha preferido que lo hiciesen dos de sus compañeras de enfermería, no solo ha hablado en nombre de todos los profesionales sanitarios sino también de quienes trabajaron en «primera línea», como reponedores, transportistas o policías.

La sanitaria, en su intervención, ha aprovechado para lanzar un mensaje a los representantes públicos, a quienes ha pedido que defiendan la sanidad de todos y a los que ha recordado que «no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones».

Aroa ha asegurado que todas las especialidades ligadas a la sanidad han trabajado al límite de sus fuerzas, pero también «hemos vuelto a entender, mejor que nunca, por qué elegimos esta profesión: para cuidar y salvar vidas, aunque muchos compañeros tuvieran que dar su propia vida para ello”.

En uno de los momentos más emotivos del discurso, Aroa ha recordado como han actuado como mensajeros del último adiós para personas que morían solas, escuchando la voz de sus hijos por el teléfono y recurriendo a las videollamadas. «Nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía: No me dejes morir solo», ha explicado.

Aroa López ha agradecido los aplausos que los ciudadanos les dedicaban a las ocho de la tarde, y les ha rogado que «no se olviden de aquello» respetando las recomendaciones sanitarias y que piensen en los que fallecieron y en los profesionales sanitarios que perdieron la vida. «Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano», ha finalizado.

Al finalizar su discurso ha recordado la canción Los abrazos Prohibidos de su grupo favorito, Vetusta Morla: “Por los que hacen del trabajo sucio la labor más hermosa del mundo”.

Tras sus palabras y antes de escuchar el discurso de Felipe VI, los participantes en el homenaje han depositado, por parejas, unas rosas blancas ante el pebetero situado en el centro del recinto en recuerdo a las miles de víctimas del covid-19.