El fiscal general de Brasil, Augusto Aras, solicitó este viernes a la Corte Suprema la apertura de una investigación contra Bolsonaro por haber interferido políticamente en el Poder Judicial.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, pierde al juez Sergio Moro, que ha dimitido este viernes como ministro de Justicia con duras acusaciones de “injerencias políticas” contra Bolsonaro y crea una de las crisis gubernamentales más graves de los 16 meses del Ejecutivo de Bolsonaro.

Bolsonaro aseguró tras la dimisión que le garantizó a Moro la autonomía de las dependencias bajo su poder, entre ellas, la Policía Federal, “pero autonomía no es sinónimo de soberanía”. El mandatario ha criticado “las acusaciones sin fundamento” y ha negado además haber pedido blindar a su familia de las investigaciones policiales.

La posible apertura de una investigación autorizada por el Tribunal Supremo, y que probablemente derivó en la dimisión de Moro, tiene como objetivo esclarecer si Bolsonaro cometió un eventual delito de falsedad ideológica, coacción, prevaricación u obstrucción a la Justicia, entre otros, según un comunicado de la Fiscalía.

Derivado de ello, el fiscal general de Brasil, Augusto Aras, solicitó este viernes a la Corte Suprema la apertura de una investigación contra Bolsonaro por haber interferido políticamente en el Poder Judicial.

Un juez rodeado de polémicas

Un reportaje, publicado en The Intercept, cuestiona la imparcialidad del ahora ex ministro Moro cuando era responsable del juicio en primera instancia de varios casos de corrupción en Curitiba. Entre ellos, el del triplex de Lula en un balneario de São Paulo, supuestamente comprado con dinero de sobornos a la constructora OAS, que se benefició con contratos de Petrobras.

Según The Intercept, las conversaciones privadas muestran que Moro sugirió a Dallagnol cambiar el orden de las fases de la operación Lava Jato y dio consejos y pistas a los fiscales encargados del caso, lo que está prohibido por ley.

“La Constitución estableció el sistema acusatorio… en el cual las figuras del acusador y del juzgador no pueden mezclarse. En ese modelo, el juez debe analizar de manera imparcial los argumentos de acusación y defensa… Las conversaciones entre Moro y Dallagnol demuestran que el actual ministro se entrometió en el trabajo del Ministerio Público”, afirma Intercept.

Otros mensajes entre Moro y Dallagnol son de una época en la que se celebraron varias manifestaciones callejeras en contra del Gobierno de Dilma Rousseff. Algunos manifestantes pedían al juez “limpiar el Congreso”. “Enhorabuena por el inmenso apoyo público hoy. (…) Sus señales conducirán multitudes, incluso para reformas que Brasil necesita, en los sistemas político y de Justicia criminal(…)”, escribió Dallagnol. Intercept seleccionó la siguiente respuesta de Moro: “Hice una manifestación oficial. Enhorabuena a todos nosotros (…). Aún desconfío mucho de nuestra capacidad institucional de limpiar el Congreso”.

La expresidenta brasileña Dilma Rousseff, por su parte, ha afirmado que las revelaciones de The Intercept dejan «explícitas las relaciones ilegales y espurias entre el juez Sergio Moro y los procuradores de Lava Jato, con destaque para Deltan Dallagnol». «Procesos corrompidos por el fraude implican la libertad inmediata de Lula», ha sentenciado.