El pasado lunes todos medios de comunicación se hacían eco del robo de Pocahontas, una labradora retriever de dos años, que debía ser entregada como perra de asistencia a Clara Carpintero, una adolescente de 15 años con movilidad reducida.

Su adiestrador contaba como había sido víctima de un asalto a mano armada por cuatro personas que aparecieron en una vieja Renault Exprés blanca. El adiestrador y Pocahontas esperaban a que pasase la furgoneta para cruzar la calle, pero no fue así, la furgoneta se detuvo y cuatro hombres le robaron la cartera, le sustrajeron al can a punta de pistola y se dieron a la fuga.

Como el entrenador no llevaba su móvil encima se acercó a un bar para llamar e informar a la Fundación Bocalán, para la que trabaja, para que preparasen la documentación del animal y poder presentar la denuncia.

La fundación que ha adiestrado a Pocahontas distribuía carteles con la foto de la perra y avisaba a los centros veterinarios para que estuviesen alerta. Se ofrecía una recompensa de 800 euros a aquellas personas que informaran sobre su paradero a los que se suman 1.200 euros más aportados por el escritor invidente Emilio Ortiz.

Pero el caso ha dado un giro inesperado: la Brigada Local de Policía Judicial pudo comprobar que el individuo no había sufrido tal acción delictiva, por lo que Alfonso García Cabrera, el adiestrador, fue detenido por simulación de delito.

La policía recuperó a Pocahontas que estaba escondida en el domicilio del arrestado y ya ha sido devuelta a la Fundación Bocalán para que, tras un periodo de recuperación pueda por fin ser entregada a Clara, la joven de 15 años que vive en Málaga, para que le ayude en las actividades diarias, para las que fue adiestrada durante un año.

La investigación continúa abierta y los agentes intentan determinar las intenciones que tenía el detenido al presentar la denuncia falsa y si puede haber más implicados en los hechos. No se descarta tampoco que al detenido se le puedan imputar otros hechos delictivos. El adiestrador se encuentra ahora en libertad con cargos y podría enfrentarse hasta a dos años de cárcel por un delito de denuncia falsa y a una multa de hasta 24 meses.

Además, según se ha podido saber, no es la primera vez que Alfonso comete este tipo de simulaciones, ya habría fingido el robo de perros en dos ocasiones anteriores.

Se barajaba también, entre estos motivos, que Pocahontas, podría haber sido retenida por parte de unos acreedores a los que el adiestrador les debía dinero.