Por Javier Cortines

Acabo de releer el texto que escribió Iria Bouzas sobre el feminismo, la importancia de que las mujeres estén unidas y el empeño de los líderes políticos, sobre todo de la izquierda, en dirigir esa revolución, (sin duda una de las más importantes -o la más importante- de los siglos XX y XXI) metiendo «sus sucias manos» (esta expresión es mía), para sacar réditos, beneficios electorales, para lo que, como todos y todas sabemos, vale todo o casi todo.

Iria Bouzas, a la que sólo conozco por sus textos profundos y claros, sugiere a la izquierda que se aparte, que no insista en ponerse al frente para dirigir el movimiento feminista, encauzarlo «dando jabón a las mujeres» (esta expresión también es mía), que no insista en ese liderazgo, que se ponga a un lado, ya que las mujeres saben muy bien lo que quieren, ya tienen las lideresas que necesitan, y quieren llegar a la victoria final y total por sí mismas, sin la ayuda que pasa factura de zurdos que muchas veces van en los vientres de los caballos de Troya.

Yo añadiría a su texto, escrito con comprensible rabia, que no sólo debería apartarse, ponerse a un lado, la izquierda, sino también todos los hombres, porque «los varones», todos «los varones» (a los que llaman pequeños emperadores en China) somos machistas, independientemente de la máscara que nos pongamos para contemporizar con las «corrientes de pensamientos dominantes» de este principio de siglo.

Repito, todos los hombres somos machistas, lo único que nos diferencia es el grado ¡Claro que hay excepciones! minorías exiguas que no son machistas, pero esa es la excepción que confirma la regla.Cuando escucho a un hombre (los más visibles son «celebrities» con muchos seguidores) hablando de lo feminista que es, me avergüenzo de la especie humana porque se que está mintiendo (consciente o inconscientemente). Que lo único que busca es la aceptación de la mujer para seguir trepando, cual cabra, la montaña.

(El cambio de mentalidad es real, pero se produce lentamente y a paso de tortuga).

El machismo no es sólo patrimonio de la derecha, ni de los diferentes credos religiosos, es también de las izquierdas (en todo su abanico de variantes), del centro, del cenit y nadir humano. De los que todavía no se han alzado sobre dos patas y de los dioses que todo lo saben y todo controlan pues, además de estar en posesión de la verdad absoluta, tienen un absoluto poder.

Muchos hombres incluso están esperando que llegue su momento, cual romanos conquistados por los bárbaros, «para vengarse de las mujeres, para volver a ponerlas en su sitio, para volver a recuperar sus privilegios históricos que desde hace miles de años forman parte de la falocracia, tótem del ADN viril y su médula ósea».

En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario, decía George Orwel, palabras con las que comulgo al cien por ciento.

En relación al machismo, que como he dicho está incorporado (ha sido deglutido por todas las células del cuerpo y las invisibles del alma), cual pandemia universal, quizás en algunos países, como p.j. Noruega, Islandia, alcance mínimos históricos y haya que inclinar la cabeza ante ellos. En los demás territorios de la Unión Europea, la Media Luna y la Atlántida («Las Américas») sus pobladores «recién han empezado a utilizar el lenguaje políticamente correcto» para no ser devorados «por las arpías», es decir, para que la mujer independiente y fuerte no les arroje a la cuneta y les dejen en los marginales páramos de la vida, ese «insoportable ostracismo» que algunos ya comienzan a conocer.

Iria Bouzas, si no he entendido mal, odia las disputas, las peleas entre mujeres, pues el objetivo, la meta, el ideal, es tan infinitamente hermoso como descomunal: un cambio de paradigmas sin precedentes, y de la mentalidad de la humanidad, es decir, andar con paso firme  a través de una nueva etapa histórica inaugurada y conquistada por ellas, a pesar del destronado bípedo implume y poliédrico.

He escrito estas líneas para decir algo que todos y todas ya sabemos, (consciente o inconscientemente, pues los dioses y las pesadillas nos dicen lo que ocurre en sueños) porque en este Gran Teatro a veces intentamos ocultar la máscara, las millones de máscaras que mueven los hilos en este mundo de perros.

 


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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog:nilo-homerico.es/reciente-publicacion., en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

2 Comentarios

  1. En mi opinión todo ser humano tiene de serie geografía M y F….he conocido alguna mujer creadora de selectivo machismo entre sus hijos y con éxito.Algún hombre de extraordinarias dotes humanas con un factor F difícil de asumir en su familia/amistades…
    Cada persona llevamos TODO lo necesario para alcanzar Igualdad y Respeto…sólo hace falta desarrollarlo en Libertad.

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