Dos sentencias sobre el fraude del taquillazo dictadas por juzgados de Madrid prueban la connivencia entre exhibidores y productores para falsear los datos reales de taquilla. Actualmente hay otros tres procedimientos abiertos en los que la Fiscalía reclama penas de hasta dos años de prisión para los procesados por los delitos de fraude a las subvenciones y falsedad en documento oficial.

Compra masiva de entradas, pases de películas que ni siquiera se llegaban a exhibir y proyecciones de títulos desconocidos que supuestamente llegaban a decenas de pueblos españoles y nunca lo hacían, eran algunas de las estrategias que determinados productores y exhibidores desplegaron en el pasado para manipular al alza la cifra de espectadores de sus películas y percibir subvenciones públicas de hasta 1,5 millones de euros por película.

¿Cómo accedían a las ayudas?

El ICAA, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, otorgaba hasta 2016 ayudas en función de lo recaudado en la taquilla y, en menor medida, la inversión. La ayuda principal se establecía sobre un porcentaje sobre la recaudación bruta, y había una ayuda secundaria que se obtenía en base a un sistema de puntos siempre que la inversión del productor hubiera superado un mínimo.

Los largometrajes tenían que haber alcanzado una recaudación de entre 330.557 y 601.012 euros en los primeros 12 meses de exhibición. Las propias salas eran las encargadas, semana a semana, de trasladar al ICAA las cifras de recaudación de cada sesión a través de un documento oficial y sin ningún otro tipo de control.

 

¿Cómo se descubrió todo?

La liebre saltó en noviembre de 2015, cuando se hizo público un informe remitido por el Ministerio de Educación y Cultura a la Fiscalía de Madrid en 2012. El origen del texto era una denuncia presentada por trabajadores de una de las salas ante el Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), el organismo encargado de gestionar las ayudas. Los empleados detactaron que las cifras oficiales que se remitían a ese organismo no acercaban ni remotamente a la realidad.

Desde 2016 las subvenciones se otorgan a medida que la película va avanzando en su proceso de  producción, no de manera automática en función de la recaudación.