Según la European Union Agency for Fundamental Rights, un 6,7% de las mujeres de 16 y más años ha sufrido formas de violencia sexual que no han acabado en violación en algún momento de su vida por parte de alguna persona que no ha sido pareja suya. Un 2,7 de mujeres de 16 o más años residentes en España sostienen que han sufrido agresiones sexuales de un conocido y un 1, 1% de mujeres de 16 años o más residentes en España sostienen que han sufrido agresiones sexuales de un familiar, según una Macroencuesta realizada en 2015.

Por este motivo y por muchos otros, como el aumento de las llamadas «manadas», el Consejo de Ministros aprobará hoy, a propuesta de la ministra de Igualdad, Irene Montero, el anteproyecto de la Ley integral por la protección de la libertad sexual y contra las violencias sexuales.

En Europa, una de cada 20 mujeres de 15 años o más ha sufrido una violación, según la European Union Agency for Fundamental Rights. Con esta ley España se convierte en uno de los países del mundo más seguros para las mujeres. Ha sido un proceso largo, que no empieza con la redacción de esta ley, sino con los gritos del movimiento feminista (“yo sí te creo”).

Gracias a este anteproyecto, nuestro país entra en la lista de países que visibilizan y luchan contra las violencias sexuales y que amplian el concepto de violencia machista, reconociendo como tal las violencias sexuales que se ejercen en la familia, en el espacio público, el lugar de trabajo, en el ocio, en el ámbito de la educación o el entorno digital.

Una vez dado este primer refrendo, el Gobierno remitirá el texto a los órganos consultivos para su evaluación. Posteriormente, la norma deberá volver a ser aprobada como proyecto de Ley por el Consejo de Ministros y será remitida al Congreso para su tramitación parlamentaria.

Aunque la ministra Montero desgranó recientemente en el Congreso otros aspectos de la norma, el más llamativo es la reforma del Código Penal para poner el foco en la falta de consentimiento, en vez de en la existencia de violencia o intimidación (para que solo sí sea sí). Sin embargo, todavía no se han dado detalles acerca de cómo va a plantear esta modificación legal.

Esta ley es vanguardista en los derechos de las mujeres por su enfoque integral y garantista, que pone énfasis en la atención, la prevención, la concienciación y el acompañamiento de los distintos tipos de violencias. Es una ley integral que garantiza el acompañamiento de los servicios públicos por medio de distintos organismos de seguridad, de servicios sociales, asistenciales, educativos y sanitarios. Es una ley que incluye recursos para evitar y enfrentar la violencia y no sólo penas para enfrentar el mal cuando ya está hecho. Las víctimas no quieren caminar solas, y nuestra ley las acompaña principalmente a ellas. Con esta ley vamos a garantizar una vida plena a la víctima y que nunca más sientan que caminen solas.

Las penas son necesarias, pero no suficientes, pues se aplican cuando el mal está hecho. Creemos que lo importante es garantizar que todas las violencias sean enfrentadas en su totalidad, no que haya una subida de las penas. Hay que atajar el problema de la violencia sexual desde su raíz, desde los estereotipos de género, que son los que están detrás de todas estas violencias. Considerar violencia sexual el acoso o el acoso laboral es evitar que se naturalicen. Es un avance revolucionario. No podemos permitir que suban las penas de violación, pues supondría superar las penas por homicidio y rebajaría su importancia. El feminismo aboga por penas proporcionales pero eficaces. De nada sirven las penas si la sociedad y el Estado no acompañan en la erradicación de las violencias.

Esta reforma llega finalmente la semana del 8 de Marzo, tal y como pretendía la ministra de Igualdad. En todo caso, la reforma del Código Penal en materia de delitos sexuales lleva un largo recorrido ya que comenzó su andadura tras la sentencia a ‘La Manada’ de Pamplona.