Con la difícil tarea de conciliar los gastos con los ingresos cuando todavía hay tributos que no se han aprobado y hay un consenso generalizado de ralentización del crecimiento económico, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha presentado este lunes el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2019 en el Congreso que quieren cuadrar el círculo en unas cuentas que “potencian las políticas sociales a la vez que protegen el crecimiento económico y continúan con la reducción del déficit público”. Para 2019, el Gobierno espera que el crecimiento de la economía española se sitúe en el 2,2 por ciento, de nuevo impulsado por la demanda nacional, con un ritmo de creación de empleo próximo al 2 por ciento anual, de manera que la tasa de paro se sitúe en el 14 por ciento, dos décimas más de las previsiones hace un año.  

Ante las serias dudas que ha desplegado la oposición sobre cómo cuadrar ingresos y gastos, Montero ha subrayado que se trata de “unos presupuestos realistas acordes con la situación económica” que dejan atrás el “recetario de austeridad” del anterior Gobierno,  pero a la hora de desgranar las cifras avisó de que iba a hacer una lectura diferente a la habitual para centrarse en las repercusiones en las medidas de gasto social, una posición que reflejaba el carácter electoral de unas cuentas públicas en un entorno de incertidumbre política por la debilidad parlamentaria del Gobienro socalista y ante las elecciones municipales, autonómicas y europeas del próximo 26 de mayo.  

Montero ha admitido la ralentización de la economía española, aunque la situó en un contexto internacional: “No se trata de ninguna desaceleración imprevista y que solo se produzca en España. Quiero mandar un mensaje de tranquilidad frente a los augurios catastrofistas de los que no quieren que se avance unos presupuestos que soluciona los problemas de nuestros ciudadanos y son los que el país necesita”.

Se mantiene la cifra de déficit del 1,3% del anterior Gobierno, pero el techo de gasto asciende a 125.064 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 4,4 por ciento respecto al techo de gasto de las cuentas para 2018. “Las cuentas públicas tiene que proteger el colchón de seguridad del estado del bienestar”, ha destacado la ministra para luego insistir en que que se trata de las cuentas con el “mayor crecimiento del gasto social desde 2009”: 12.599 millones de euros, supone un incremento del 6,4 por ciento respecto al año anterior, para alcanzar los 209.510 millones de euros, un 57,3 por ciento del total. Sin contar con el desempleo el gasto social llega a los 191.107,82 millones un 6,6% más. 

Solo el gasto en pensiones, que es la principal partida de gasto social desde el punto de vista cuantitativo, se eleva a 153.864 millones de euros, registrando un incremento de 6,2 por ciento.

Los Presupuestos contemplan una inversión en infraestructuras de 10.029,69 millones de euros, lo que supone disparar en un 18,1% la de 8.487 que se programó en las cuentas públicas de 2018. Se trata del mayor importe inversor para infraestructuras en ocho años, desde el de 11.386 millones fijado en los Presupuestos de 2012, en plena crisis.

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p itemprop=”description”>La inversión en Alta Velocidad ferroviaria se mantiene como primer destino de la dotación programada, dado que supondrá 2.660 millones de euros, mientras que el segundo destino de la inversión en infraestructuras serán las carreteras, con una dotación de 2.328 millones de euros, de la que 998 millones se destinará a mantenimiento de la red actual.

El presupuesto consolidado de gastos ascenderá en 2019 a 472.660 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,1% respecto a las cuentas de 2018, con unas operaciones no financieras de 345.358 millones de euros, el 73,1% de todo el presupuesto consolidado y un 5,3% más en comparación con el ejercicio anterior.

Aunque hay poco margen entre los gastos e ingresos para hacer políticas más ambiciosas, la ministra depositó la confianza para solventar este gasto en los 227.356 millones que corresponden a los ingresos tributarios, lo que representa un incremento del 9,5 por ciento respecto a la recaudación prevista en 2018. Las nuevas medidas de ingresos, incluyendo las figuras impositivas de nueva creación, aportan en un año completo un total de 5.654 millones de euros.

La presión fiscal aumentará un 1 punto en 2019 hasta alcanzar el 35,5%, aunque todavía lejos de la media europea que se sitúa en el 41,4%. La ministra ha subrayado que tanto “la clase media, como trabajdores y pymes quedan blindados en este presupuesto” ante la subida impositiva.  

La recaudación por impuestos directos (IRPF y Sociedades fundamentalmente) y cotizaciones sociales crecerá un 6,5%, hasta los 223.614 millones. De este total, 126.810 millones de euros, un 9,6% más, se corresponderá con los impuestos, mientras que por cotizaciones sociales se recaudarán 151.430 millones de euros, un 7% más que este año.

Los impuestos indirectos, entre los que se encuentra el IVA, repuntarán un 15,8%, hasta los 54.627 millones de euros, mientras que las tasas y otros ingresos tributarios caerán un 0,8%, hasta los 14.523 millones.

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