En verano de 2018 el Gobierno no autorizó las exportaciones de armamento a Arabia Saudí, siguiendo una tendencia que lideró Alemania tras el asesinato del columnista del Washington Post, Jamal Kashoggi, en el consulado saudí de Estambul (Turquía) en marzo de 2018. Y, aunque durante ese año se siguió exportando armamento, correspondía a contratos anteriores autorizados por el gabinete de Mariano Rajoy.

En octubre de 2018, Pedro Sánchez señaló que la venta de 400 bombas de guiado láser a Arabia Saudí se hizo para cumplir con un contrato firmado en 2015 cuando el PP estaba en el Gobierno y apeló a la obligación de velar por la seguridad jurídica.

A pesar de que el presidente aseguró que ya no quedaba nada pendiente, aclaró que se refería a ventas directas de material del Ministerio de Defensa y no a las operaciones comerciales de empresas privadas, lo que supone más del 90% de las ventas de armamento.

Multiplicado por 30

En 2019 el Ejecutivo multiplicó por 30 las autorizaciones para exportar a Riad, de los 13,2 millones autorizados durante el primer semestre de 2018 se pasó a más de 392 millones en 2019.

Según los informes que este lunes por la tarde la secretaria de estado de comercio, Xiana Margarida Méndez, presentará en el Congreso en 2019, el Gobierno autorizó 22 licencias por valor de 392,78 millones para exportar armas a Riad, divididos en 76,2 millones en munición, 1,3 millones en bombas y 315 millones en aeronaves.

En 2019 España pasó de ser el sexto vendedor al régimen saudí al décimo quinto debido a las congelaciones del año anterior. Entre 2018 y 2019 las autorizaciones de exportaciones de armas españolas a todo el mundo alcanzaron una cifra récord de 21.825 millones de euros.

Arabia Saudí, asesina de civiles yemeníes

Arabia Saudí encabeza la coalición internacional que interviene en Yemen desde 2015 y que ha sido acusada por diversas organizaciones humanitarias de llevar a cabo bombardeos indiscriminados sobre la población civil y de violar los derechos humanos reiteradamente desde que se inició el conflicto.

Una investigación probó como aviones de fabricación española o con componentes españoles se utilizan para bombardear Yemen o para reabastecer en el aire a aeronaves que después tiran bombas sobre el territorio.

El pasado 28 de abril se aprobó un Real Decreto que supone la adopción de un protocolo de verificación para poder controlar mejor el uso y destino de las armas españolas. El Ejecutivo desde la llegada de Pedro Sánchez ha rechazado autorizar algunos contratos de venta de armamento y ha cancelado otros ya autorizados.

A finales de 2018 se denegó la exportación de 16.000 cuerpos de bombas de aviación a la Fuerza Aérea de Emiratos Árabes y en 2019 se denegaron nuevas licencias de exportación a Turquía, exportaciones de grilletes a Israel y granadas lacrimógenas a Tailandia. Además también se rechazó ampliar una licencia de exportación de repuestos y partes de carros de combate para el Gobierno de Venezuela, autorizada por el Ejecutivo de Rajoy durante el primer semestre de 2018, y se vetó la exportación a Nicaragua de 600.000 cartuchos de escopeta.