Este jueves se celebrará en Madrid un homenaje civil de Estado a las víctimas de la pandemia de covid-19 en una ceremonia aconfesional, sin ningún tipo de contenido religioso, según han asegurado fuentes del Gobierno a InfoLibre. Según Jorge García, presidente del Movimiento Hacia un Estado Laico, esta práctica inédita no supone un desdén hacia los que profesan una religión sino un trato respetuoso y en pie de igualdad a todos.

«Es la máxima expresión constitucional de respeto, reconocimiento y honra a nuestros conciudadanos fallecidos durante la pandemia sin distinción de credos, raza, sexo o condición social», afirma García.

El acto tendrá lugar al aire libre en la Plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid y durará algo más de media hora. Según prevé el Gobierno acudirán más de 400 personas, entre los que se encuentran familiares de víctimas; sanitarios; representantes sindicales y de empresas que mantuvieron su actividad durante la pandemia o hicieron donaciones; trabajadores de servicios esenciales; miembros del poder judicial; altas autoridades del Estado, entre ellos los reyes de España, y los presidentes de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, del Europarlamento, David Sassoli y del Consejo, Charles Michel.

También acudirán los representantes de distintas confesiones religiosas que no oficiarán el acto y está prevista la ausencia de Vox, que ya ha anunciado que no acudirá a la «ceremonia exculpatoria».

Esta ceremonia se trata del «primer homenaje de Estado aconfesional» y puede marcar un punto de inflexión entre la esfera pública y la religiosa que siempre han ido de la mano, especialmente en las ceremonias más solemnes.

El acto se desarrollará en torno a un pebetero en el centro de la Plaza de la Armería, en el que se realizará una ofrenda como homenaje a las víctimas. Tomarán la palabra un hermano de una víctima de Madrid y una enfermera del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. El rey Felipe VI cerrará la ceremonia, tras él el actor José Sacristán leerá el poema Silencio, de Octavio Paz, y se finalizará la ceremonia con un minuto de silencio.

Relación Iglesia-Estado

En nuestro país la unión Iglesia-Estado está tan arraigada que la Iglesia sigue siendo la administradora de actos oficiales. Los ministros y presidentes del Gobierno juran sus cargos ante un crucifijo, práctica con la que cortó Sánchez. Es frecuente la participación de ediles en procesiones de Semana Santa y Corpus Christi e incluso el Ministerio de Defensa ordenaba izar sus banderas a media asta como símbolo de duelo por la muerte de Cristo durante Semana Santa.

En la otra parte podemos encontrar casos que han recibido multitud de críticas como el de Martiño Noriega, alcalde de Santiago entre 2015 y 2019, que se negó a asistir a la Ofrenda al Apóstol o el de Pedro Sánchez cuando no asistió a la misa celebrada en memoria de las víctimas del covid-19 en La Almudena.

El término «funeral de Estado» suele usarse equívocamente para referirse a lo que en realidad son misas solemnes a las que acuden altos responsables del Estado. En cualquier caso, tanto actos de Estado como otros religiosos auspiciados y promovidos por el Estado, con representación oficial de Este, han tenido hasta ahora un componente religioso. El de este jueves no, según ha explicado el experto en protocolo Carlos Fuentes.

El actual Ejecutivo aún tiene pendiente de impulsar «una Ley sobre Libertad de Conciencia que garantice la laicidad del Estado y su neutralidad frente a todas las confesiones religiosas», un proyecto de Ley de Libertad Religiosa que José Luis Rodríguez Zapatero aparcó en su segunda legislatura.