El caso Alsasua es una incongruencia judicial en contra de ocho personas jóvenes de la localidad navarra de Alsasua por su implicación en una pelea de bar que tuvo lugar en la madrugada del 15 de octubre de 2016 en un establecimiento de dicho municipio en la que se enfrentaron a dos agentes fuera de servicio de la Guardia Civil y sus parejas.

La situación se ha convertido en un asunto de gran importancia en el discurso de la derecha, con un alto contenido nacionalista. El 4 de noviembre de 2018, un grupo de personas, dirigido por Albert Rivera líder del partido político Ciudadanos y Fernando Savater, viajó a Altsasu para escenificar un acontecimiento de apoyo a la Guardia Civil y condena a los acusados. Desde entonces, ha sido usado como arma política por la derecha en centenares de oportunidades.

El caso ha provocado indignación y perplejidad entre políticos, sectores sociales e instituciones de Altsasua, Navarra y de Euskal Herria en general, cuestionando la versión oficial de los hechos. En julio de 2017, 52 miembros del Parlamento Europeo afiliados a cinco diferentes grupos parlamentarios, firmaron un documento público en el que pendían la intervención del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker «en atención a los principios de proporcionalidad, justicia y equidad», destacando que la petición del fiscal era «desproporcionada, carente de sentido y antidemocrática».

La organización pro-derechos humanos Amnistía Internacional definió el caso como «una ofensa muy seria», señalado el riesgo de trivialización y ambigüedad del cargo de ‘terrorismo’ , así como la «desproporcionalidad» de las acusaciones.​ La ONG mostró también su preocupación por el proceso judicial, ya que podría estar «incumpliendo el principio de imparcialidad» y «discriminando a los acusados por su ideología», añadiendo que era inconcebible la acusación de «terrorismo».

También en junio de 2018, el antiguo magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón se refirió al proceso como «una vergüenza» alimentada por una necesidad de satisfacer rencores y venganzas de determinados sectores en España, utilizando la justicia para tal fin.​

En el mundo del fútbol, los jóvenes también han encontrado apoyo. El entrenador de fútbol Pep Guardiola criticó en junio de 2019 los 900 días de prisión de los acusados y al Estado español por este y por otros casos arrestos similares, como los relacionados con el proceso independentista catalán.

Por todo ello sorprende la decisión del Granada C.F., quien ha abierto un expediente disciplinario a Unai Etxebarria, portero que pertenece a su filial de Segunda B, después de que éste luciera una camiseta en apoyo a los ocho condenados durante la celebración del equipo por su clasificación para la Europa League. Sancionado por expresar su opinión.

La apertura del expediente disciplinario a Unai Etxebarria por parte del Granada se produce después de que tras el último partido de LaLiga Santander ante el Athletic Club mostrara una camiseta donde se podía leer el mensaje: ‘Altsasuak aske’ (‘Los de Alsasua libres’) y ‘Stop montajes policiales’.

Es llamativo, cuanto menos, que esta intervención del club ha sido confirmada en su perfil de Twitter por el portavoz del grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Granada, Onofre Miralles, quien informa de la apertura del expediente y de que ha sido informado de él por la entidad.

‘Me informan del Granada de que han procedido a la apertura de expediente disciplinario al jugador que aprovechó una celebración histórica para hacer apología del delito con el aplauso de la gradería pseudoetarra», señala el edil.

Destacamos y denunciamos desde este medio que Etxebarria antes que un jugador de fútbol es una persona, que posee su opinión propia y que, como hombre libre, tiene derecho a exponerla. No es una opinión que no se haya dado en otras ocasiones, dado lo expuesto en este artículo, por lo que no puede ni tan siquiera considerarla «extrema» o «incendiaria», señala una sentencia considerada injusta por organizaciones y personalidades. Todo nuestro apoyo al jugador.