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La euforia tomó la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid después de que el Partido Socialista se haya convertido en la fuerza política más votada con 123 escaños. «¡Con Rivera, no!«, fue la consigna que sonó con más fuerza entre los militantes se concentraron para aclamar a Pedro Sánchez como presidente.

De esta forma, aludían a la posibilidad de que Sánchez recurra a Ciudadanos a la hora de cerrar un pacto que le permita mantenerse en la Moncloa. Los números serían sencillos, ya que el partido de Albert Rivera ha conseguido 57 de escaños y la suma de ambos quedaría por encima de la mayoría absoluta, pero los simpatizantes socialistas congregados ante la sede madrileña le han dejado claro a su líder que su opción preferida es un pacto con Unidas Podemos. De hecho, entre los gritos de los militantes resonaba también la consigna de Podemos: «¡Sí, se puede!»

Pedro Sánchez, abrazado a su mujer con una sonrisa de oreja a oreja que reflejaba unos resultados electorales en los que prácticamente dobló en votos al partido popular, respondió a la consigna de los militantes: «Creo que me ha quedado bastante claro«. Sin embargo, el candidato socialista ha añadido que no es partidario de «hacer como ellos y poner cordones sanitarios». «La única condición será respetar la Constitución». Todo queda en el aire

El pacto con Unidas Podemos no es complicado. Los 42 escaños conseguidos por la formación morada facilitan la suma, con la que solo necesitan algún apoyo. ERC obtuvo su mejor resultado histórico, con 15 escaños, por lo que solo con su apoyo ya tendrían mayoría absoluta. Pablo Iglesias ya ha puesto en marcha su teléfono móvil para negociar con los socialistas y pide paciencia y discreción para ese menester.

Asimismo, Sánchez podría sortear al independentismo, tal y como él desea, y depender sólo de Unidas Podemos y otros partidos regionales, al menos en una segunda votación. Con el partido morado suma 165 escaños y se quedan a 11 apoyos de la investidura por mayoría absoluta en primera votación. Las derechas y la extrema derecha no suman de ningún modo.

Por su parte, Rivera ha admitido la victoria de Sánchez y se ha ubicado en la oposición, sabedor de que tiene al PP a tiro de piedra, a menos de 220.000 papeletas.

Ciudadanos ya cerró la puerta a Sánchez desde un primer momento y se ha reafirmado en ello cada vez que se les ha interrogado en ese sentido. El presidente, con la boca pequeña, admitía en la recta final de campaña, tras semanas de ambigüedades, que de seguir en Moncloa sería de la mano de Podemos. Con todo, el partido de Pablo Iglesias no se fía. Tanto es así que ha basado su campaña en asegurar que tienen que estar en el próximo Gobierno para que los socialistas pivoten a la izquierda y no se reedite el acuerdo de El Abrazo de 2016. Imposible, por otra parte, si el partido naranja mantiene su compromiso.

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