La decisión de salir a la cancha en pantalón corto en lugar del obligatorio pero, a sus ojos, degradante bikini se venía gestando desde hacía tiempo. La cuestión era si estaban dispuestas a arriesgarse a una multa o algo peor por infringir las normas.

Y finalmente, antes de su partido por la medalla de bronce contra España en los campeonatos europeos a principios de este mes, el equipo femenino noruego de balonmano de playa se lanzó.

La Federación Internacional de Balonmano exige que las mujeres lleven la parte inferior del bikini “con un ajuste ceñido y cortadas en ángulo ascendente hacia la parte superior de la pierna”. Los lados del bikini no deben tener más de diez centímetros. Los hombres, por su parte, pueden llevar pantalones cortos de hasta diez centímetros por encima de las rodillas, siempre que “no sean demasiado holgados”.

El equipo noruego llevaba semanas planeando romper las reglas para señalar el doble rasero que se aplica a las atletas. Las jugadoras usaron pantalones cortos el domingo para el partido por la medalla de bronce contra España en el Campeonato Europeo de Balonmano Playero en Varna, Bulgaria.

Miedo a ser expulsadas

«Teníamos miedo de que nos expulsaran del torneo», cuenta la portera del equipo, Tonje Lerstad, en declaraciones a DW. «Pero en el último partido ya estábamos dispuestas a pagar una multa si nos la ponían. Así que dijimos: `No nos pueden expulsar ahora. ¿Qué es lo peor que puede pasar?`».

Lo que acabó ocurriendo fue, en palabras de Lerstad, «una locura». La difícil situación del equipo obtuvo la atención de todo el mundo -la cantante estadounidense Pink se ofreció a pagar la multa resultante- y ha despertado un nuevo interés en las normas de vestimenta de las atletas.

«Espero que sea una tendencia que hemos iniciado», dice Lerstad. «Antes las mujeres se limitaban a pensar: ‘es lo que hay’. Pero ahora estamos tomando el control sobre la ropa. Es genial».

Una queja de décadas

Las mujeres que practican diversos llevan mucho tiempo quejándose de lo que consideran el carácter sexista de las normas y el doble rasero en comparación con sus homólogos masculinos. Ahora, gracias a los Juegos Olímpicos de Tokio, la cuestión está saliendo a la palestra.

Las atletas se han manifestado muchas veces en las últimas décadas contra el doble rasero de sus uniformes. Las mujeres están obligadas a usar trajes más reveladores en varios deportes, como el atletismo, el voleibol playero y el tenis.

Mary Harvey, directora general del Centro para el Deporte y los Derechos Humanos, afirma que las mujeres a menudo se ven obligadas a anteponer su aspecto físico a lo que les resulta cómodo llevar para satisfacer a sus patrocinadores y a quienes dirigen sus respectivos deportes. Y eso va siempre en contra de sus intereses.

En 2011, la Federación Mundial de Bádminton decretó que las mujeres debían llevar faldas o vestidos para jugar en la élite, para así ayudar a reavivar el decaído interés por el bádminton femenino.

En Tokio, las gimnastas alemanas se han posicionado en contra de la sexualización de su deporte al presentarse con un traje de cuerpo entero que usaron por primera vez en competición en abril.

Las gimnastas alemanas lucieron trajes de cuerpo entero en los Juegos Olímpicos de Tokio.

En una carta enviada en 2006 a la Federación Internacional de Balonmano, la federación noruega de balonmano afirmaba que el requisito de que las mujeres llevasen bikini era insensible a las normas culturales de algunos países y podía resultar embarazoso para quienes no querían que se expusiera tanto su cuerpo.

En el balonmano, un deporte que combina elementos del fútbol y el baloncesto, los porteros deberían poder usar uniformes menos reveladores porque utilizan todas las partes de su cuerpo para bloquear los tiros, argumentaba la carta.

Sin embargo, las barreras para conseguirlo varían de un deporte a otro. La gimnasia permite el uso de trajes de cuerpo entero, solo que la mayoría ha preferido, sobre todo por costumbre, seguir con los tradicionales leotardos. Para el balonmano de playa, sin embargo, las cosas son más restrictivas, ya que el reglamento establece que las jugadoras deben llevar bikinis «con un ajuste ceñido y cortados en ángulo ascendente hacia la parte superior de la pierna».

Después de todo, ¿quién puede olvidar cómo Sepp Blatter, el ex presidente del organismo rector del fútbol mundial, la FIFA, sugirió una vez que las jugadoras deberían llevar «pantallacillos cortos y ajustados» para aumentar la popularidad del fútbol femenino?

Para abordar el problema se necesitan más mujeres y más diversidad en sus procesos de toma de decisiones. Las mujeres pueden influir en una decisión, pero no toman decisiones. Cuanta más diversidad se introduzca en la toma de decisiones, mejores serán éstas. Si tienes a 10 hombres suizos tomando decisiones sobre lo que pueden o no pueden llevar las mujeres, ese no es el camino que queremos.

Fuentes: DW, New York Times

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