Cynthia Duque Ordoñez

Hace apenas un año titulaba “De esos polvos, estos lodos”, en él analizaba los atentados en Barcelona y Cambrils, a los cuales, hoy asistimos a su aniversario cargado de emotividad para algunos real -las víctimas, los supervivientes y sus familias- y para otros fingida -las personalidades que pudiendo evitarlo no lo hicieron o que a día de hoy no han aportado iniciativas para que no se vuelvan a repetir-.

Hace un año un ex presidiario condenado por trafico de drogas y conocido por el CNI moría en mientras preparaba artefactos explosivos en la casa de Alcanar con algunos de sus pupilos, jóvenes europeos a los que había radicalizado en su casa pero cuyos contactos y lealtades adquirió como imán de la mezquita de Ripoll. Una persona peligrosa que si bien las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado conocían no pusieron sobre aviso a las congregaciones religiosas. En 2006 estuvo investigado en la operación Chacal contra una red islamista. El cerebro de los atentados trato de trabajar en una mezquita belga pero allí saltaron todas las alarmas que se tradujeron en avisos a la policía española que no supo como actuar.

Hoy sabemos por la comparecencia de Félix Sanz Roldán en la Comisión de Gastos Reservados del Congreso a “puerta cerrada” el pasado mes de marzo, que el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, mantenía contactos con el CNI desde 2014, cuando él cumplía condena, sin embargo, no conocemos hasta cuando se mantuvo el contacto ni conocemos con qué fines mantenían contacto.

En 2015 salió de prisión y lo lógico de acuerdo a la Ley de Extranjería hubiera sido repatriarlo a Marruecos, pero no fue así. ¿Fue en ese momento en el que se convirtió en confidente del CNI? ¿El cuerpo de elite del espionaje español se dejó engañar por un “espía doble” infiltrado en redes terroristas a cambio de permiso de residencia y una cantidad económica a cuenta de los fondos reservados? ¿Habrán dicho los espías toda la verdad o juegan al despiste como es habitual en su profesión?

La organización del acto en memoria de las víctimas y sus familiares -recordemos que ha sido municipal- ha optado por restar visibilidad, acertadamente, a los representantes políticos y nobiliarios. En esta ocasión sus grandezas – por designación directa de Franco- han ocupado puestos detrás del pueblo, ¿las bajezas? Y como los reales consortes así la malgama de políticos de turno deseosos de salir en la foto con sus grandezas en tan puro acto.

Besos de Judas

Lindo espectáculo el montado para las cámaras, bello show que no sirve para nada. Las víctimas necesitaban hace meses unos psicólogos que no tuvieron, por ejemplo. Para una foto parecen importar mucho las víctimas blancas y occidentales, pero como son del pueblo llano solamente sirven para una campaña de marketing. ¿Acaso han recordado a las victimas en Siria o en Irak?
Parece que para algunas personas hay víctimas de primera y de segunda.

Durante la lectura del discurso han recalcado la “guerra de religiones”. Repítanlo lo que quieran si gustan, pero no lo harán verdad. El Daesh y sus admiradores en Europa no matan cristianos, matan personas libres que piensan diferente. El terrorismo carece de más ideología que el terror. El mayor grupo religioso víctima del Daesh son musulmanes, la mayoría de la población de Oriente Medio.

Su guerra es contra la cultura, contra la democracia, contra la paz. Su guerra es política y económica, su guerra es la de sembrar el miedo igual que lo hicieron los falangistas en España desde el 36 asustando al pueblo. Su guerra no es en Europa, aquí atentan sus admiradores, pero carecen de fuerza. Su guerra es en aquellos paises donde han dado golpes de Estado ayudados por la OTAN, por ejemplo en Siria donde no solo bombardean, ametrallan, queman viva o la decapitan a la gente, sino que además, lo graban en vídeo para expandir el pavor a todas partes del mundo.

Habitamos en ese bello jardín hipócrita donde nuestros verdugos asisten a nuestros funerales.

La semana pasada la coalición -eufemismo para denominar a la OTAN- liderada por Arabia Saudí bombardeó un autobús escolar matando a 40 niños yemeníes. Les lloró su pueblo y algún ilustrado occidental, pero nadie con cierto poder en este país se replanteó ni la ayuda que damos a la OTAN ni las armas que vendemos a Arabia Saudí para que continúe su genocidio sobre Yemen. Tampoco nadie con cierta autoridad discurrió sobre la ética de comprar petróleo saudí cuando es de sobra conocido el enorme apoyo financiero que los regímenes de Riad y Tel Aviv proporcionan a los terroristas en su guerra por el control político del mundo.

Entierro de uno de los niños muertos el pasado jueves en el ataque contra un autobús en el norte de Yemen. NAIF RAHMA REUTERS

Las únicas víctimas que importan para programas especiales y largos telediarios son las occidentales, no aquellas matadas por nuestras propias armas. Los niños asesinados en Saada, Yemen, nacieron en el lado equivocado del muro. Las conciencias se depuran con una llamada de la ONU que no se materializa en nada pues ¿quién aporta más fondos a la ONU? EE.UU aliado de Arabia Saudí e Israel -sus dos baluartes en África– y potencia que dirige los hilos de la OTAN. Aprovecho y felicito el nombramiento de Arabia Saudí como defensor de los derechos de la mujer por la ONU. Estamos todas mucho más tranquilas.

Mientras que el gobierno prometió hace unos días “revisar las condiciones de venta de armas y material de Defensa a los paises de la coalición que lidera Arabia Saudí” con el apoyo norteamericano a día de hoy dichas palabras, que erradas pues no se vende “material de defensa” sino que se vende armamento pesado pensado para el ataque, siguen siendo solo eso, palabras. Pues se reiteran en la exportación de armas bélicas los procedimientos actuales que sin ir más lejos han permitido la venta de bombas a Israel para que las deje caer sobre Palestina en su “programa de exterminación de no judíos europeos y americanos”.

Palestinos huyendo del gas lacrimógeno en la Franja de Gaza. Mohammed Abed. AFP.

Entonces todo es un juego, una vil y enorme mascarada que esconde la mayor hipocresía de todas: no importamos a nadie, solo importan ellos y el dinero que a nuestra costa puedan sacar.

Un juego en el que perdemos frente a preparadas monarquías a las que agradecemos con suculentas mordidas los negocios turbios que firman con regímenes totalitarios que no respetan los derechos humanos, ya sea el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman o Teodoro Obiang.

De tal palo tal astilla.

Las relaciones entre la monarquía española y las dictaduras vienen desde muy lejos, ya su padre era gran amigo del dictador Jorge Rafael Videla, conocido por los vuelos de la muerte, consistentes en arrojar a personas molestas para la dictadura maniatadas y drogadas desde avionetas. Juan Carlos Borbón se enorgullecía de ser un “leal amigo” de Videla mientras éste asesinaba a 700 españoles entre desaparecidos autóctonos y descendientes.

Algunos dirán que era algo propio de la época, pero sin ir más lejos de la verdad España fue el primer país del mundo en reconocer como gobierno legítimo la dictadura argentina en 1976.

Es irrisorio temer a la inmigración, sobre todo a aquellos que huyen de la muerte y de la guerra, pues el origen del mal siempre ha estado aquí. Inducir a la población a vivir en un estado permanente de terror solo beneficia a las consignas fanáticas de recorte de libertades en pos de la defensa nacional (fascismo), cuando el enemigo no viene de fuera. El enemigo siempre estuvo entre nosotros.

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