«Vivimos unos días de extrema tensión, hay que estar en esa parte para saberlo». Así se ha expresado este martes ante el tribunal del procés el comisario jefe de Información de la Jefatura Superior de Policía de Catalunya, Juan Manuel Quintela. A lo largo de su declaración como testigo, que se ha alargado más de tres horas, el mando ha descrito «un ambiente casi prerrevolucionario» antes del 1-O que se convirtió en «revuelta general» tras la votación. Como ya hicieran otros responsables policiales, ha culpado a los Mossos de espiarles el 1-O y ha reprochado su “actitud pasiva”.

El comisario, imputado por el despliegue policial en la sede de la CUP el 20-S, ha respaldado las tesis de la Fiscalía y ha sostenido que los «estamentos sociales y políticos» independentistas lo tenían «todo perfectamente organizado» para celebrar el 1-O. El presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha impedido que Vox preguntara sobre la concreción de dichos «estamentos». «No pida al testigo juicios de autoría ni que distribuya responsabilidades», ha lanzado Marchena a Javier Ortega Smith.

Dentro de esa organización, el comisario ha incluido las «barreras de gente» en los colegios para impedir la entrada y retrasar la salida de los agentes. «Cuando se superaba la primera barrera de enfrentamiento había gente en el interior del centro apoyando la primera muralla», ha relatado. Incluso se ha referido a que hubo «llamamientos» sobre cómo debían tratar los votantes a los Mossos d’Esquadra, aunque a preguntas de las defensas no ha podido recordar ningún mensaje, tuit o declaración de los acusados en este sentido.

«El referéndum fue organizado por la Generalitat, a eso se sumaron las organizaciones soberanistas que tuvieron un papel fundamental. Se envió a la gente a los colegios a sabiendas del acto prohibido», ha resumido. El clima, según su versión, se venía enrareciendo desde hacía tiempo: «Habíamos visto comportamientos en los últimos meses y semanas de una situación de generalizada desobediencia, de un ambiente casi prerrevolcuonario. Era muy peligroso sacar a la gente ese día a la calle sabiendo que la policía tenia que intervenir, generando un escenario tremendamente complejo como así fue».

Con estas palabras, el comisario de la Policía Nacional ha valorado lo que ya habían expuesto los mandos de los Mossos, esto es, que los dirigentes políticos impulsaron la votación una vez habían recibido avisos de posibles incidentes. En este sentido, en una reunión del 28 de septiembre entre los responsables de Información de los tres cuerpos, el comisario ha indicado que Policía y Guardia Civil trasladaron su previsión de que podría haber «incidentes graves» durante la votación, mientras que el responsable de los Mossos, Manel Castellví, también tenía la «preocupación» sobre posibles incidentes, pero que en general previó concentraciones «pacíficas».

“Yo le dije [a Castellví]: ‘Si quieres que la cosa el domingo vaya bien, habla con tu consejero y dile lo que tiene que hacer’”. “Fue una expresión de la preocupación compartida por los tres cuerpos. Valoramos que podía ser una jornada muy complicada como así resultó ser”, ha relatado. El mismo día 28 se produjo una reunión trascendental ente la cúpula de la policía catalana y Puigdemont, Junqueras y Forn, en la que precisamente los mandos avisaron de posibles disturbios.

«Desconfianza ‘in crescendo'» con los Mossos

Ya en ese encuentro del día 28, ha relatado el comisario, había un “clima de desconfianza ‘in crescendo’” con los Mossos d’Esquadra. “No ocultamos información, la desconfianza es no fiarte de la actifud de los Mossos d’Esquadra porque veíamos declaraciones y actuaciones que no generaban confianza”, ha precisado.

Las sospechas se confirmaron el 1 de octubre, cuando desde primera hora, según el comisario, los Mossos informaron «pormenorizadamente» de los movimientos de los otros cuerpos policiales por orden de sus superiores, hasta el punto de que en Barcelona hubo 271 comunicados sobre su ubicación. «No puede ser una actuación aislada», ha advertido, porque las labores de seguimiento y vigilancia se repitieron en las cuatro provincias catalanas desde antes del 1 de octubre de 2017 hasta días posteriores, según ha explicado.

Así, siempre según la versión del comisario, ya a las 8:15h. del 1-O se lanzó un «comunicado» por parte del Centro de Coordinación Operativo (CECOR) de los Mossos en el que se daba la «instrucción» de comunicar cualquier movimiento de la Policía Nacional y la Guardia Civil. A partir de entonces, «constan una serie continua de comunicados en todo el territorio de Catalunya informando de movimientos» de las unidades, y antes de ese día, en la noche del 30 de septiembre al 1 de octubre, también hubo otros en el mismo sentido.

Es más, el comisario ha señalado que la Policía pudo comprobar cómo funcionarios utilizaban vehículos de Mossos para dirigirse a los centros de votación avisando de la «inminente» llegada de los agentes el 1-O. «No es una apreciación, está en sus comunicaciones», ha asegurado. «Vienen por aquí furgonetas» o «me pongo a cola y voy siguiendo» fueron otros de los mensajes de la policía autonómica que, según el testigo, se intercambiaron aquellos días.

El comisario ha recordado incluso un episodio posterior al referéndum, cuando un vehículo camuflado de la Policía fue seguido de noche por otro logotipado de los Mossos. «Después de circular durante cinco o diez minutos (…), le atraviesan, se bajan dos miembros de la patrulla, echan mano del arma enfundada y les piden la documentación», ha relatado.

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