En el contexto de la investigación judicial sobre el beso no consentido del ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, a la jugadora Jenni Hermoso, el juez de la Audiencia Nacional ha tomado medidas drásticas para esclarecer los hechos.

Este jueves, se ha decidido volcar los móviles de Patricia Pérez, la jefa de prensa de la Federación, y de Rafael Hermoso, hermano de la campeona del mundo, como parte de los esfuerzos por determinar si hubo coacciones que llevaron a la jugadora a justificar el beso no consentido durante la Final del Mundial de Fútbol, según ha adelantado elDiario.es.

En una reciente declaración ante el juez, el hermano de Hermoso y una amiga cercana confirmaron que la jugadora fue presionada constantemente para dar una versión pública que no perjudicara la imagen de Rubiales ni pusiera en peligro su posición en la RFEF. El juez, después de interrogar a Rubiales, prohibió que se acercara a menos de 200 metros de Hermoso y que mantuviera contacto cero como medidas cautelares.

El juez examinará los teléfonos de la jefa de prensa de la Federación y del hermano de Jenni Hermoso para determinar si hubo coacciones
El juez examinará los teléfonos de la jefa de prensa de la Federación y del hermano de Jenni Hermoso para determinar si hubo coacciones

Además, Patricia Pérez, la jefa de prensa de la RFEF, admitió haber recibido presiones de varios cargos federativos para que dijera públicamente que Jenni Hermoso había dado el visto bueno al primer comunicado de la Federación que afirmaba que el beso fue «espontáneo».

Las próximas declaraciones estarán a cargo de las jugadoras Alexia Putellas, Irene Paredes y Misa Rodríguez, quienes se espera que aclaren los hechos en la investigación. Jorge Vilda, el ex seleccionador de las jugadoras, también está llamado a declarar, junto con Albert Luque, director de la Selección, y Rubén Rivera, director de marketing de la Federación, todos como investigados.

Aunque Jenni Hermoso aún no ha sido llamada a declarar, en sus pocas declaraciones públicas, confirmó que el beso no fue consentido y que se sintió «víctima de una agresión» por un comportamiento «impulsivo, machista y fuera de lugar».

Este caso ha llevado a la imputación de Luis Rubiales por delitos de agresión sexual y coacciones. El juez ha solicitado varios vídeos e imágenes de diferentes medios de comunicación para analizar el momento del beso y los minutos antes y después del incidente.

La Audiencia Nacional ha iniciado una investigación exhaustiva para esclarecer este escandaloso suceso y determinar las responsabilidades pertinentes en este caso que ha conmocionado al mundo del fútbol español.

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