La ocurrencia de la derecha española, el llamado «DelcyGate», se remonta a finales de enero cuando Jose Luis Ábalos acudió a Barajas para recibir al ministro de Turismo venezolano, Félix Plasencia. En ese avión viajaba también la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, vetada por la Unión Europea  y con quien Ábalos tuvo un encuentro.

Pese a negar inicialmente que el encuentro hubiera tenido lugar, Ábalos terminó por admitirlo y aseguró que su objetivo fue doble: saludar al ministro de Turismo venezolano, quien participaría de una feria de turismo, y evitar que Rodríguez bajara del avión, elevando así el riesgo de producir una crisis diplomática. Esa fue la postura oficial del Gobierno y del presidente Pedro Sánchez, quien usó la misma expresión para referirse a las acciones de Ábalos.

Ábalos asegura que no pisó suelo español ya que no cruzó ningún control de pasaportes. Pero un testigo declaró ante un notario que Delcy Rodríguez pisó suelo Schengen y que introdujo dos carros de maletas en España.

Todo esto hace que haya un montón de interrogantes sobre esta historia, aunque en realidad el tema no es interesante (se quedó en el avión o piso el aeropuerto, es la cuestión), y ha provocado que el juzgado de instrucción número 7 de Madrid requiera a Aena las grabaciones con las imágenes del aeropuerto para comprobar los posibles delitos en los que podría haber incurrido Ábalos por la presión de la oposición.

A dos días de que pudieran ser destruidas las cintas, el partido de Pablo Casado ha acudido a un juzgado de guardia para que no se destruyan las pruebas y ha dicho que «hay muchas sospechas de que las 40 maletas de Delcy Rodríguez llevaban divisas». «Como soy respetuoso lo pongo en condicional», ha manifestado. En condicional, pero lo dice sin ningún tipo de sospecha real.

Pero esta petición para evitar la destrucción de las cintas ha terminado en manos del juez Adolfo Carretero Sánchez. Este juez ha protagonizado varias polémicas como la larga imputación del cómico Dani Mateo por sonarse la nariz con la bandera de España por un chiste en «El Intermedio» y la más larga imputación de la periodista Pilar Velasco, de la Cadena SER por la publicación de las cintas del espionaje al expresidente madrileño Ignacio González en su visita a Colombia.

Ábalos ya ha reaccionado a la noticia de la conservación de las cintas y asegura que está «muy tranquilo» y confía que en todo caso confirmarán que no hubo nada delictivo en su actuación.