La tesis de la rebelión pasará una importante prueba de fuego a partir de esta semana con la comparecencia como testigos de las personas que sufrieron en sus propias carnes el supuesto alzamiento violento independentista: los guardias civiles y policías que intervinieron el 1-O. A partir del martes comparecerán en el juicio del procés 40 guardias que actuaron en 17 pueblos catalanes. La mayoría de ellos resultaron lesionados por los votantes, asegura la Fiscalía.

Según la acusación fiscal, tanto la resistencia pasiva general en los centros como los ataques puntuales de los votantes a los agentes son la consecuencia de las llamadas a participar en el 1-O que hicieron los acusados a sabiendas de que se produciría un choque violento. Las defensas recuerdan que los políticos y activistas sociales pidieron actuar siempre desde el pacifismo, y rechazan la causa-efecto que ven los fiscales entre llamar a votar el 1-O y los incidentes en los colegios. De hecho, creen que los responsables de la violencia son los agentes.

Lo que relatarán de viva voz los agentes esta semana está recogido en un informe de la Guardia Civil obrante en el sumario que resume la intervención de los agentes. En el documento se detalla que uno de los guardias que intervino en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) y que declarará el jueves recibió «una patada brutal en la cabeza», motivo por el que se detuvo a un votante. El mismo día testificará el agente al que lanzaron una silla en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), una de las imágenes virales del día de la votación.

Otro agente herido en Callús (Barcelona) causó baja por una «inflamación testicular» tras una patada de un votante. En Garrigàs (Girona), un guardia «fue agredido con un juego de llaves que le golpeó en la frente», mientras que en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona), lo que se lanzó a un agente fue una moneda, que le causó «leve sangrado». En esencia, el resto de lesiones que se reportan son hematomas o contusiones a consecuencia bien de patadas o golpes bien de los forcejeos con los votantes para acceder a las escuelas.

En todos los centros, además, los guardias relataron «intimidación ambiental» en forma de insultos y amenazas: «asesinos», «hijos de puta», «fuerzas de ocupación», «españoles de mierda», «apedreadlos», etc. Otros gritos fueron «volem votar» [queremos votar], «somos gente de paz» o «independencia». Todo ello conforma el conjunto de elementos de la rebelión a criterio de la Fiscalía: un alzamiento violento de votantes contra policías en los colegios auspiciado por los políticos para lograr la independencia de forma unilateral. No así para el tribunal alemán de Schleswig-Holstein, que descartó que los incidentes tuvieran la suficiente entidad como para doblegar el orden constitucional.

Por su lado, las defensas esperan el informe forense que se analizará durante la prueba pericial del juicio para restar relevancia a las lesiones de los agentes y determinar que la mayor parte de las mismas son compatibles con la acción policial en vez del acometimiento de los votantes. Asimismo, enmarcarán la actuación de los votantes dentro de la libertad de reunión y manifestación y buscarán dejar claro que no se puede vincular ningún tuit, discurso o proclama de los acusados con la minoría de votantes que acometió contra los agentes. Y pondrán de manifiesto que solo una pequeña de parte de las agresiones ha terminado en denuncia.

El comisario de Policía y los vídeos

Antes de los guardias, será el turno de dos comisarios de la Policía con los que las defensas buscarán desplazar el foco del juicio hacia la intervención policial del 1-O. Se trata del jefe de la brigada de información de la Jefatura Superior de Catalunya y el jefe de la brigada provincial de Policía Judicial de Barcelona. Además, testificará el inspector que analizó los vídeos grabados por las cámaras que llevaban los propios antidisturbios el día de la votación y que publicó en primer lugar eldiario.es el pasado mes de septiembre.

En el informe que aportó a la causa el inspector se recogen varios insultos e intentos de agresión a los agentes. Su testifical puede volver a provocar rifirrafes entre las defensas y el presidente del tribunal del procés Manuel Marchena por su negativa a exhibir vídeos durante la fase testifical del juicio. La decisión del magistrado ha sido ampliamente censurada por los acusados porque sostienen que cercena su derecho a la defensa.

Y el miércoles comparecerá otro testigo clave, el comisario de los Mossos d’Esquadra Ferran López, quien comandó el cuerpo bajo el 155 tras ser el número dos de Josep Lluís Trapero. López también estuvo en la reunión del 28 de septiembre donde la cúpula de los Mossos trasladó su enfado al Govern por el uso político que los dirigentes soberanistas hacían del cuerpo y en la que les recomendaron suspender la votación. Con este encuentro, Trapero buscó deslindar por completo a los Mossos del plan independentista de los políticos.

Pero además, López fue comisionado por Trapero como interlocutor del coordinador policial del 1-O, Diego Pérez de los Cobos. En este sentido, su relato resultará de importancia para desmentir o confirmar al coordinador, que aseguró que los Mossos no le entregaron su plan para impedir el 1-O. Lo contrario sostuvo Trapero, que explicó que fue precisamente López quien se lo trasladó a Pérez de los Cobos el 29 de septiembre.

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