Javier F. Ferrero


El principal legado de Sócrates es quizá su propia muerte. El filósofo tuvo que presentarse frente a un jurado de ciudadanos atenienses, para contestar a los cargos de corrupción de los jóvenes atenienses y asebeia (impiedad). Un filósofo condenado a muerte en la cuna de la democracia, Atenas.

El juicio de Sócrates

Sócrates se enfrentó a un jurado compuesto por 501 ciudadanos y después de que él y su acusador hubieran presentado sus disertaciones, el jurado votó a favor de condenarlo por 280 contra 221.

Los seguidores de Sócrates le recomendaron huir,​ lo cual era esperado (e incluso habría sido aceptado) por la ciudadanía; pero él se negó por principios. Por coherencia con su propia filosofía de obediencia hacia las leyes, llevó a cabo su propia ejecución bebiendo la cicuta con la cual lo habían provisto.​ Así, se convirtió en uno de los primeros de los escasos «mártires» intelectuales.

La superioridad de la discusión

La base de las enseñanzas de Sócrates y lo que inculcó, fue la creencia en una comprensión objetiva de los conceptos de justicia, amor y virtud; y el conocimiento de uno mismo. Sócrates describió el alma (psique) como aquello en virtud de lo cual se nos califica de sabios o de locos, buenos o malos, una combinación de inteligencia y carácter. Este método aplicado por Sócrates recibió el nombre de «mayéutica».

Sócrates creía en la superioridad de la discusión sobre la escritura y, por lo tanto, pasó la mayor parte de su vida de adulto en los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, a quienes solía responder mediante preguntas.

Esta situación la comparaba como el oficio de una partera, en el cual llevaba a su interlocutor a dar a luz la verdad descubierta por sí mismo por medio de un diálogo en el cual proponía algunas preguntas y daba sus puntos de vista a las respuestas dadas por las personas. Tales diálogos están reflejados en los escritos de Platón en los cuales empieza alagando la sabiduría de su interlocutor y se presenta como alguien ignorante naciendo la “ironía socrática”, sin embargo después daba sus puntos de vista que sumían en la confusión a su interlocutor y acababa reconociendo que no sabía nada del tema.

La ironía socrática

La mayéutica propone empezar por el supuesto de que no se sabe nada y mediante el razonamiento y nuevas preguntas Sócrates conducía el diálogo para que lleguen al alumbramiento de la verdad tan sutilmente que parecía un descubrimiento propio de la verdad. Este pensamiento de Sócrates que expresado con su célebre frase «Solo sé que no sé nada».

El conocimiento y la ignorancia de Sócrates

Sócrates sostenía que el conocimiento es virtud y la ignorancia vicio, su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los que se decían sabios, aunque él mismo no se consideraba un sabio, aun cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él (Apología 21a). Al escuchar lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo, y comenzó a buscar alguien más sabio que él entre los personajes más renombrados de su época, pero se dio cuenta de que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían. Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia. Esto lo llevó a tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas.

El filósofo creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal; a su vez, la virtud es conocimiento y aquellos que conocen el bien actuarán de manera justa. Su lógica hizo hincapié en la discusión racional y la búsqueda de definiciones generales. En este sentido influyó en su discípulo Platón y, a través de él, en Aristóteles.

La mayéutica de Sócrates

La sabiduría de Sócrates

La sabiduría de Sócrates no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino en revisar los conocimientos que se tienen y a partir de ahí construir conocimientos más sólidos.

El poder de su oratoria y su facultad de expresión pública eran su fuerte para conseguir la atención de las personas. Otro pensador y amigo influenciado por Sócrates fue Antístenes, el fundador de la escuela cínica de filosofía. Sócrates también fue maestro de Aristipo, que fundó la filosofía cirenaica de la experiencia y el placer, de la que surgió la filosofía más elevada de Epicuro. Tanto para los estoicos como el filósofo griego Epicteto, Sócrates representó la personificación y la guía para alcanzar una vida superior.

Tuvo gran influencia en el pensamiento occidental, a través de la obra de su discípulo Platón.

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