Javier F. Ferrero

El Ejército sirio inició a mediados de junio una gran operación para recuperar todo el sur del país de manos terroristas y, de acuerdo con distintos informes, se puede decir que ya tiene el control de la mayor parte de las provincias de Daraa, Al-Quneitra y Al-Sweida. A medida que el Gobierno ha ido retomando el control, miles de familias desplazadas han vuelto a sus zonas de origen en el sudoeste de Siria.

 

Estamos listos para asignar vehículos de transporte para llevar a las personas a sus hogares, emitir documentos y proporcionar asistencia médica. Aquellos cuyas casas aún no se hayan restaurado pueden encontrar refugio en alojamientos temporales que tienen espacio para hasta 10 000 personas”, ha anunciado el gobernador de Daraa, Muhamad Jaled al-Hanous.

La Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA) calcula que quedan 57.000 personas desplazadas. Para ellas, moverse sigue siendo muy complicado, en ocasiones por falta de documentación o por los costes inasumibles. Hay informes de que en las provincias de la cuenca de Yarmouk y Daraa quedan muchos explosivos sin detonar, lo que está causando numerosas muertes y heridas.

Dos convoyes de la ONU entregaron comida, agua, kits de higiene y otros materiales para 70.000 personas en la provincia de Daraa.

El alto número de retornos no disminuye la necesidad de ayuda humanitaria y servicios de protección”, advierten desde OCHA. Muchos de los pueblos y ciudades han resultado muy dañados por los combates y los habitantes se ven ahora sin recursos para ganarse la vida. Los cultivos agrícolas, por ejemplo, han quedado arrasados.

La ONU se ha comprometido a entregar ayuda de emergencia con programas con un enfoque más a largo plazo; pero, para ello, necesitan que el Gobierno garantice un acceso regular a estas zonas.

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