La Guardia Civil detuvo este martes en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro, en la muga con Euskal Herria, a un hombre de 43 años que tenía instalado en su domicilio un taller clandestino dotado de todo tipo de maquinaria para la fabricación de artefactos explosivos, así como para la manipulación de armas de fuego y la fabricación artesanal de munición para las mismas.

Se trata de una persona sola, sin ningún vínculo con otras personas ni organizaciones terroristas ni de ideologías extremistas. «Está acreditado que no hay relación con nadie», afirma el jefe de la Comandancia, Alfonso Martín Ruiz.

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El sujeto está soltero, vive con sus padres y trabaja en una empresa metalúrgica y carece de cualquier licencia para tenencia de armas. Las compraba en el extranjero y las manipulaba para que estuvieran en perfecto funcionamiento y también fabricaba artesanalmente los explosivos.

Se han intervenido 17 de estos artefactos, ya montados y cargados, muchos de los cuales los había ocultado en un garaje comunitario. Así mismo se han incautado más de 30 kilos de distintas sustancias químicas precursoras de explosivos y material de laboratorio (probetas, matraces, recipientes de precipitación, etc.) utilizados para la fabricación de los mismos.

Izquierda Mirandesa (IM) ha emitido un comunicado en el que denuncia que en las informaciones remitidas por la Guardia Civil se oculta «el carácter fascista» del detenido. En el texto se asegura  que «esta persona tenía colgada de su ventana una bandera franquista y otra de Falange, y en redes sociales compartía continuamente propaganda falangista y de Vox».

La formación entiende que «hay una doble vara de medir dependiendo de la ideología», ya que «si esta persona fuese independentista vasco o catalán correrían ríos de tinta, y rápidamente sería calificado de terrorista».