Nueva Zelanda que impuso un confinamiento estricto el pasado 25 de marzo cuenta con 1.160 casos confirmados de coronavirus covid-19 y reporta solo 1 fallecido, una mujer de 70 años.

La aplicación estricta de las medidas de distanciamiento social y cuarentena empiezan a mostrar resultados, la gente que se ha recuperado excede al número de contagiados.

El mismo fin de semana que se decretó el confinamiento estricto, David Clark, ministro de Sanidad de Nueva Zelanda, decidió desplazarse con su familia desde su residencia en Dunedin hasta la playa Doctors Point.

Una semana antes violaba también el confinamiento tras conducir una hasta una ruta de bicicleta de montaña, algo que quedó evidenciado tras unas fotografías de su vehículo.

«La gente puede salir a tomar aire fresco y conducir distancias cortas si es necesario, pero hemos pedido que se eviten actividades en las que existe un riesgo alto de lesión», dijo Ardern en respuesta a aquel incidente.

Clark, tras este último incidente, admitió que su viaje de 20 kilómetros fue «una clara violación de los principios del confinamiento» y presentó su dimisión ante la primera ministra, Jacinda Ardern, que anunció que por ahora mantendrá su cargo pero perderá su papel como ministro asociado de Finanzas y será rebajado a la parte más baja del escalafón del gobierno.

«En condiciones normales hubiera despedido al ministro de Sanidad. Lo que hizo está mal y no tiene excusas. Pero ahora mi prioridad es nuestra lucha colectiva contra el covid-19» apuntó Ardern.

«No podemos darnos el lujo de que se perturben los esfuerzos en el sector sanitario. Por este motivo y solo por ello, el doctor Clark seguirá en su puesto» remarcó.

Clark señalaba que «como ministro de Sanidad, es mi responsabilidad no solo cumplir las reglas sino dar ejemplo a otros neozelandeses» y añadía que «en este momento, estamos pidiendo a los neozelandeses hacer sacrificios históricos y les he decepcionado. Soy un idiota, entiendo que la gente esté enojada conmigo».

Pero este no es el único caso en el que una autoridad de la salud viola el confinamiento, el 5 de abril la jefa del servicio médico de Escocia, Catherine Calderwood, dimitió tras haber viajado en dos ocasiones a su segunda residencia.