El norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Gobierno británico, reiteró hoy su rechazo al acuerdo del «brexit» de la primera ministra, la conservadora Theresa May, quien necesita su apoyo para ratificarlo en el Parlamento.

Un portavoz del DUP informó de que su líder, Arlene Foster, mantuvo este lunes una conversación telefónica con May, si bien comunicó que la posición de la formación mayoritaria en la provincia británica de Irlanda del Norte «sigue sin cambios» después de ese dialogo.

Los diez diputados unionistas en Westminster ya rechazaron en dos votaciones el acuerdo de salida que la «premier» pactó con Bruselas el pasado noviembre, debido, sobre todo, a su oposición a la salvaguarda fronteriza, pensada para evitar una barrera dura entre las dos Irlanda tras el «brexit» y proteger el proceso de paz.

Además de los contactos con el DUP, May se reunió hoy con sus ministros para abordar los siguientes pasos, después de que Bruselas acordase retrasar el «brexit» del 29 de marzo al 22 de mayo, si el Parlamento aprueba el acuerdo de retirada, o hasta el 12 de abril si el pacto es rechazado.

La líder «tory» podría convocar esta semana una tercera votación sobre su plan de salida si entiende que tiene alguna posibilidad de ganarla, para lo que necesita el «sí» de los unionistas, quienes le permiten gobernar en minoría.

También depende del apoyo del ala más euroescéptica del partido conservador que, en sintonía con el DUP, sostiene que la citada salvaguarda irlandesa pone en riesgo la integridad territorial y económica del Reino Unido, pues podría mantener al país atado a las estructuras comunitarias indefinidamente.

Este mecanismo prevé que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera y que Irlanda del Norte también esté alineada con ciertas normas del mercado único hasta que establezcan una nueva relación comercial entre ambas partes, un proceso que puede durar años.

El DUP teme que esa diferenciación otorgue a la región un estatus separado al del resto del país, lo que, en su opinión, podría debilitar su relación con Gran Bretaña (Escocia, Inglaterra y Gales).