Cobre San Rafael, filial de Atalaya Mining y Explotaciones Gallegas, trata de utilizar en un segundo intento la excusa de la transición energética para promocionar un proyecto que no es difícil intuir que en esencia en poco o nada se va a diferenciar al ya presentado con anterioridad, finalmente rechazado por la Xunta por su inviabilidad técnica y ambiental y desautorizado mayoritariamente por la sociedad gallega.

El mapa de concesiones refleja que el área máxima de explotación, exploración e investigación minera multiplica por cinco la superficie metropolitana de Santiago de Compostela / Cornado Mina Non

De cara a convencer a los potenciales inversores la minera ha incrementado la cifra de recursos inferidos sobredimensionando el yacimiento de cobre hasta las 103 megatoneladas frente a las 91 iniciales. Además, hay que recordar que las entre zonas de concesión de explotación, exploración e investigación la empresa sigue manteniendo una aberrante -y alarmante- cifra de extensión potencial que oscila entre las 12.270 hectáreas de superficie de su presentación corporativa y las 15.300 que aparecen en su documentación técnica repartidas entre las empresas Cobre San Rafael S.L., Explotaciones Gallegas del Cobre S.L., Minas Metálicas del Noroeste S.L. y Río Narcea Nickel S.A., un área que en la práctica multiplica por cinco la superficie metropolitana de Santiago de Compostela.

Sin embargo la última estrategia de la mercantil -en definitiva de Atalaya Mining- es la de utilizar la alusión al término «world class» (de «clase mundial») intentando manipular a la opinión pública con la supuesta importancia de un yacimiento que en realidad es de baja ley (0,41 gramos de cobre por tonelada de roca procesada) tal y como demuestran los últimos estudios que maneja la compañia.

Esto significa que para obtener una tonelada de cobre hay que utilizar una inmensa cantidad de reactivos y productos químicos tóxicos que quedarían almacenados indefinidamente en los depósitos de estériles, tales como el monobutil eter etilenglicol, el xantato amilítico potásico o el isopropil etil tiocarbamato, que son sustancias nocivas para el ser humano y la biodiversidad.

FRENTE A LA PUBLICIDAD DE LA MINERA, EL PELIGRO PERMANECE PARA LA RÍA DE AROUSA Y SUS GENTES

El otro factor clave para comprender la inviabilidad del «nuevo» proyecto planteado por Atalaya Mining reside en que la publicidad realizada por la minera sobre su filosofía de «vertido cero» es el hecho del supuesto espesado de lodos a través de la eliminación del agua favoreciendo un presunto «almacenado en seco» y una total seguridad ante accidentes mineros.

En este sentido, los expertos advierten que para evitar desastres medioambientales por rotura de balsas como el sucedido en Aznalcóllar (Sevilla) en 1998 o más recientemente en Brumadinho (Brasil) en 2019, la clave es espesar los lodos y reducir el porcentaje de agua de los mismos tanto como resulte posible, dado que la presencia de agua multiplica el riesgo de licuefacción y el paso de sólido a líquido del material almacenado, lo que ante un fallo de los diques de contención de una presa minera podría provocar una catástrofe a gran escala.

La cuestión es que desde que la principal explotación de Atalaya Mining, Riotinto, reanudó operaciones en 2015, los relaves mineros -el vertido de residuos- contiene, según datos de la propia compañía un 65% de líquido y 35% de sólido, lo que convierte a su sistema de balsas en una auténtica bomba de relojería para la zona costera de Huelva

Según un estudio de la compañía Ayesa, que en 2014 evaluó los riesgos de la reapertura del proyecto, tan sólo el vertido de una fracción de los lodos almacenados en Riotinto provocaría una catástrofe que podría multiplicar el impacto del accidente del Aznalcóllar, pues si esta catástrofe supuso el vertido de seis millones de metros cúbicos de lodos con un coste ambiental inabarcable de 240 millones de euros en tareas de descontaminación y restauración, Riotinto tiene el potencial para provocar un vertido hasta diez veces mayor.

Las balsas mineras de Atalaya Mining en Riotinto suponen un riesgo ambiental permanente / Ecologistas en Acción

Ante estos hechos, la conclusión está clara. Si la empresa actúa con semejante déficit de seguridad en Riotinto, que es su principal proyecto, en Touro la realidad no va a ser distinta, más teniendo en cuenta que la baja ley del yacimiento impide que pueda instalarse una tecnología de coste tan elevado como la de espesado y desecado de los lodos tóxicos derivados del proceso de recuperación del mineral.

La Plataforma vecinal Cornado Mina Non rechaza por estos motivos los «cantos de sirena» que desde la minera intentan confundir -y en último término convencer- tanto a cofradías como a productores de cultivos marinos pues la realidad no deja lugar a dudas: se venda como se venda, el de Touro es un proyecto que por sus características e impactos es y será inviable y en el que los riesgos y el pernicioso legado ambiental no compensa en absoluto los supuestos beneficios que Cobre San Rafael y su asociación instrumental de «Mineros Touro-O Pino» pretenden.

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