El duelo entre cuerpos policiales ha vuelto a emerger en el juicio del procés con la declaración como testigo del comandante de la Guardia Civil que, junto al teniente coronel Daniel Baena, comandó las investigaciones del 1-O como número dos de la Policía Judicial del Instituto Armado en Catalunya. El mando no ha dudado en señalar al major de los Mossos d’Esquadra Josep Lluís Trapero, del que ha afirmado que era “imprescindible en la estrategia independentista”.

El comandante ha implicado a Trapero de lleno en el plan soberanista después de que el major y el resto de jefes de los Mossos aseguraran en el juicio que lo rechazaron de plano. El investigador ha llegado a afirmar que en la carta que mandó Puigdemont a Trapero antes del 155 “se se ve la sinergia y la connivencia” entre el expresident y el major, momento en el que el presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha cortado la declaración por considerar una valoración que no corresponde a un testigo.

Tras las acusaciones de vigilancia y contravigilancia de las últimas sesiones, el comandante de la Guardia Civil ha asegurado que los Mossos se avisaron por radio de que el Instituto Armado iba a intervenir el 1-O en el colegio de Sant Julià de Ramis (Girona) donde tenía previsto votar “Platino”, nombre en clave del expresident Carles Puigdemont.

En el caso de este colegio, además, el comandante ha señalado que desde la sala regional de control los mandos de los Mossos instaron a que “no se viera a ningún mossos en la imagen cuando empezara a intervenir la Guardia Civil”. De los audios de las nueve regiones policiales de los Mossos d’Esquadra analizados, el comandante de la Guardia Civil ha destacado que la policía autonómica mandó “avisos” de la llegada de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y también de si en los centros de votación había observadores internacionales.

Asimismo, ha asegurado que en un correo electrónico incautado, dirigido el 23 de septiembre por César Puig al conseller Joaquim Forn, se exponen las consecuencias de la actitud de los Mossos en las reuniones de coordinación con el coronel Diego Pérez de los Cobos y la Fiscalía y el supuesto temor de los mandos a que Trapero sea inhabilitado. “Le podríamos perder”, ha sostenido el comandante que se expuso en el correo.

El mando de la Guardia Civil ha vinculado la aplicación del 155 con el cese de los problemas y las protestas que se sucedieron en septiembre y octubre durante las actuaciones que realizaban. La primera fase de protestas se convirtió en “hostigamiento” el 20 de septiembre, fecha a partir de la cual “toda operación tenía problemas” hasta que se aplicó el 155, y se produjeron un centenar de concentraciones en comisarías y cuarteles de Policía y Guardia Civil.

Por contra, en enero las entidades soberanistas lanzaron peticiones a través de las redes sociales para que no hubiera concentraciones en sus sedes mientras los agentes se hacían con los correos Jordi Sànchez y Jordi Cuixart por orden del juez Pablo Llarena. Según el comandante, Sànchez recibió un correo electrónico sobre “cómo asegurar los colegios” el 1-O y otro sobre una “acampada en el Parlament”, mientras que Cuixart recibió otro “que habla de llevar niños y personas mayores a votar”, aunque a preguntas de las defensas deja claro que los líderes no respondieron a los correos.

Enfocats, la Moleskine y reuniones políticas

Sin emplear términos tan controvertidos como Baena, que tildó de “periodo insurreccional” y “polvorín” el otoño soberanista de 2017, el mando ha afirmado que el power-point ‘Enfocats’ y la Moleskine incautadas en casa del exnúmero dos de Oriol Junqueras, Josep Maria Jové, “objetivizan” y “conexionan” con los hechos sucedidos en Cataluna una idea común entre los independentistas para que el 1-O hubiera “un gran volumen de personas concentradas” en los colegios”, si bien ha matizado que no se puede definir como “organizado”.

Asimismo, ha negado, a preguntas de Vox, que en los correos del Govern que analizó hubiera “instrucciones formales” del exconseller Forn hacia el major Trapero sobre el dispositivo del 1-O. Y a preguntas de la defensa de Jordi Sànchez, también ha limitado las conexiones entre Govern y entidades sociales a la Moleskine y al Enfocats –documentos que los acusados han negado conocer–, sin que del resto de correos electrónicos o documentos incautados en la investigación se aprecie una “vinculación” entre ellos.

“No hemos encontrado a nadie que esté por encima de otro. Los responsables civiles y políticos se juntan y toman decisiones. Dentro de ‘Enfocats’ hay un análisis de un grupo directivo y un grupo ejecutivo. Ese grupo directivo, según pone en el documento, incluye un presidente, vicepresidente, un responsable de acciones civiles; y el grupo ejecutivo donde hay consejeros, secretarios generales y puntualmente algún experto en una determinada ley”, ha aseverado el secretario de las diligencias.

En este sentido, el comandante ha calificado como “muy importante” para la investigación una reunión del 7 de enero de 2016 que aparece en la agenda Moleskine como “último intento”, y en la que según el comandante Convergència y ERC acordaron repartirse las conselleries del Govern (aunque CDC y ERC ya las tenían acordadas desde hacía varias semanas). El encuentro fue una de las últimas reuniones políticas entre los distintos actores soberanistas antes de que Artur Mas renunciara a la presidencia de la Generalitat ante la negativa de la CUP a investirle. El día 9 de enero Puigdemont sería investido president.

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