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El buque Open Arms lleva amarrado a puerto desde el 8 de enero cuando la Capitanía Marítima de Barcelona denegó el retorno de la embarcación a las aguas frente a Libia. Capitanía Marítima atribuyó el bloqueo a incumplimientos de convenios internacionales si se realizan rescates de personas a la deriva en el mar y alegó que el buque no tenía certificado para llevar a tantas personas.

Ahora, el Open Arms, tras más de 100 días amarrado en el puerto de Barcelona, tiene previsto zarpar este viernes, 19 de abril, tras recibir la autorización para navegar hacia las islas de Samos y Lesbos para transportar unas 20 toneladas de material humanitario para campos de refugiados, aunque no dispone todavía de permiso para entrar en la zona SAR de búsqueda y rescate en el Mediterráneo Central.

Antes de partir, el buque tiene que cargar unas 20 toneladas de material, como comida, kits de higiene, material escolar, como mesas y sillas para poner montar aulas en los campos.

La autorización de despacho Capitanía Marítima de Barcelona permite solo descargar material, pero impide realizar operaciones de salvamento con la excepción de las que sean «de carácter espontáneo u ocasional», y en coordinación con la autoridad de la zona SAR.

El buque estará sujeto al cumplimiento de la normativa internacional o nacional, entre la que nombra el Convenio internacional SAR, el de seguridad para la vida humana en el mar, el de Salvamento Marítimo, el de Tráfico Marítimo Internacional, la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, el texto refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante y la de Navegación Marítima.

En caso de que se considere que se han hecho incumplimientos durante la navegación del buque derivados de esta autorización «constituirán infracciones contra la seguridad marítima o la ordenación del tráfico marítimo, pudiendo sancionarse cada una de ellas con multas de hasta 901.000 euros o 300.000 euros, respectivamente», avisa Capitanía.

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