Un policía blanco hirió gravemente el domingo a Jacob Blake, de 29 años, en Kenosha, una ciudad del estado de Wisconsin, en el Medio Oeste de Estados Unidos. Blake recibió siete u ocho disparos por la espalda mientras intentaba entrar en su coche, ante la mirada de sus tres hijos.

Blake tiene una lesión en la médula espinal, y según su padre es probable que quede paralítico. Asimismo, denuncia el estado en el que se encuentra su hijo en el hospital. «Odio que esté acostado en esa cama esposado. No puede ir a ningún lado. ¿Por qué lo tienen esposado a la cama?», ha señalado.

Las autoridades locales en Kenosha no han dado explicaciones del por qué Blake está esposado a la cama o incluso detenido. El herido está inmovilizado ya por la gravedad de las heridas recibidas, esposarlo es humillarlo.

El gobernador de Wisconsin, el demócrata Tony Evers, ha reconocido no entender «la necesidad» de tenerlo esposado. «Esperaría que podamos encontrar una mejor manera de ayudarlo en su recuperación. Eso parece contraindicativo», ha indicado el gobernador.