Los diputados iraníes asistieron hoy a la sesión del Parlamento vestidos con el uniforme de los Guardianes de la Revolución para mostrar su apoyo a este cuerpo militar de élite, designado grupo terrorista por Estados Unidos.

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Este acto simbólico de apoyo se suma a los lanzados en redes sociales como Twitter, donde muchos internautas iraníes están usando las etiquetas en farsi #yo también soy Sepah (guardián de la revolución) y, en inglés, #los Guardianes son un cuerpo de seguridad.

El presidente estadounidense, Donald Trump, decidió ayer designar a la Guardia Revolucionaria grupo terrorista, a lo que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán respondió catalogando también de terroristas a las tropas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio.

El jefe de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, Heshmatolah Falahatpisheh, explicó que la decisión del Consejo Supremo «tiene el apoyo de todos los órganos de sistema».

«La medida de EE.UU. es una violación de las normas internacionales e Irán, según las leyes internacionales, puede llevar a cabo una medida de reciprocidad», subrayó.

Por su parte, el viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Abas Araqchí, dijo anoche a la televisión estatal que las fuerzas de EE.UU. en la región «ya no son tropas comunes sino terroristas» y que el trato de Irán hacia ellas va a ser «diferente que en el pasado».

Araqchí advirtió de que las tropas estadounidenses están presentes en el golfo Pérsico y que esa zona está bajo la protección de la Guardia Revolucionaria: «La responsabilidad directa de cualquier incidente es de EE.UU.», aseveró.

Según el comunicado del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), encargado de las operaciones militares en Oriente Medio, y todas sus fuerzas afiliadas son consideradas terroristas, y se reconoce al Gobierno estadounidense como «patrocinador del terrorismo».

«Este Mando Central es responsable de implementar las políticas terroristas del gobierno de EE.UU. en la región de Asia Occidental, poniendo en peligro la seguridad nacional de la República Islámica de Irán», indicó la nota.

Washington ha impuesto sanciones en los últimos años a decenas de entidades e individuos afiliados a los Guardianes, pero nunca a la organización en su conjunto.

La Guardia Revolucionaria, creada después del triunfo de la Revolución Islámica de 1979 para proteger al sistema teocrático chií, es la organización militar más poderosa de Irán y controla amplios sectores económicos del país.

Este cuerpo de élite ha enviado en los últimos años asesores militares a Siria e Irak para ayudar a estos países en la lucha contra el EI, y apoya a diversas milicias chiíes como el grupo libanés Hizbulá.