EDP Renovables, promotora del proyecto, reconoce un alto nivel de impacto con una visibilidad total que supera las 37.300 hectáreas, lo que a juicio de Salvemos Cabana y otras entidades de defensa ambiental imposibilita su integración en el entorno debido al tamaño de los siete aerogeneradores que pretende instalar la compañía, que alcanzan en punta de pala los 200 metros de altura. Por otra parte, la evacuación eléctrica se realizará a través de una línea aérea de 220 kV con destino Meirama con una elevada afectación territorial.

Las Torres do Allo, que se integran dentro de un Área de Especial Interés Paisajístico (AEIP), se encuentran en una de las zonas más afectadas por el parque eólico Monte Agrelo y Muriño / Asociación Salvemos Cabana

Según los datos de la energética, el parque eólico afectará a siete áreas de especial interés paisajístico (AEIP) a nivel gallego con visibilidades variables, que van desde el 100% al 17,4% de lugares como el Dolmen de Dombate, las Torres do Allo, los Penedos de Pasarela y Traba, el Refuxio de Verdes, el Pozo da Forca o el río Lourido.

Si bien la multinacional portuguesa EDP Renováveis defiende el impacto de los aerogeneradores y lo considera «compatible» con la protección del entorno paisajístico, la Asociación de Defensa Ambiental Salvemos Cabana, que ha elaborado unas alegaciones públicas generales proyecto (que pueden descargarse en ir.gl/alegamonteagrelo y presentarse hasta el 10 de octubre) considera que este es incompatible con los principios rectores del Convenio Europeo del Paisaje, la Ley 7/2008, de protección del paisaje de Galicia y las Directrices da Paisaxe establecidas en el Decreto 238/2020.

En este sentido, recuerdan que el Convenio Europeo del Paisaje lo reconoce jurídicamente como un elemento fundamental en la procura del bienestar humano, y un indicador de la calidad de vida de las personas, así como un componente fundamental del patrimonio natural y cultural de los territorios, algo que no es armonizable con la instalación de este tipo de proyectos industriales a gran escala.

Además, detallan que la Ley 7/2008, de protección del paisaje de Galicia se deriva de este acuerdo europeo y afirma que la protección del paisaje frente a cualquier agresión «es un deber» de las Administraciones «porque se trata de un recurso patrimonial incuestionable» como «elemento fundamental en la calidad de vida de las personas» y «fiel reflejo de un territorio y de un medio ambiente de calidad y de una sociedad moderna y consciente de la importancia de su patrimonio natural y cultural».

Má allá de esto, el planteamiento del parque eólico Monte Agrelo y Muriño también en pleno conflicto con las Directrices da paisaxe de Galicia, que señalan que las instalaciones de energía eólica deben estar diseñadas «de manera que respeten el carácter propio del paisaje existente minimizando su impacto en el entorno natural», teniendo además que ser compatibles «con otros usos potenciadores de la sostenibilidad natural, económica y social en el entorno en el que se insertan», algo que para el colectivo es incompatible con el diseño del proyecto de EDP Renovables, que consideran puede afectar «muy seriamente» a la actividad económica derivada del desarrollo turístico sostenible en el área».

Para la entidad ambiental cabe preguntarse cómo puede ser posible «respetar» el «carácter propio» del paisaje de la área afecta o «minimizar» su impacto con una visibilidad total anunciada por la empresa de 37.359 hectáreas y una afección declarada sobre algunos de los principales miradores de la Costa da Morte, entre los que se encuentran el Alto da Fernandiña como punto culminante de la Serra do Gontón y final de una ruta de senderismo o el Monte Branco de Ponteceso, tradicionalmente considerado como un punto de observación de referencia de la comarca. Además, denuncian que «la exagerada dimensión de los aerogeneradores, de 200 metros de altura en punta de pala, aseguran el impacto visual sobre cinco miradores de importancia como son el mirador da Costa, el Fuso da Moura, el Monte Neme, el Pico Meda o el José Luís Rabuñal de Ponteceso así como dos bienes de interés cultural (BIC) como son el Dolmen de Dombate en Cabana de Bergantiños y las Torres do Allo en Ponteceso.

La empresa, de hecho, reconoce implícitamente en la documentación presentada a exposición pública que «las particularidades del proyecto y algunas de sus infraestructuras, tales como los aerogeneradores y el cableado, dejan poco margen de actuación a la puesta en marca de técnicas que sí son eficaces para muchos otros proyectos», lo que a juicio de Salvemos Cabana equivale a decir que debido al tipo de instalación planteada por la empresa «no hay manera de ocultar el impacto visual y paisajístico que conlleva el parque eólico, que tendrá que ser asumido por las comunidades afectadas».

«En ningún caso la justificación de la lucha contra el cambio climático puede servir de excusa para provocar una alteración permanente e irreversible del paisaje y calidad de vida de las personas» -sentencia el colectivo ambiental-.