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Virginia García

La lucha feminista ha ido consiguiendo avances en los derechos de las mujeres, y a medida que cada vez más mujeres se unen a la lucha y alzan su voz para reclamar todas las desigualdades que sufrimos, aumenta la respuesta del patriarcado,siendo cada vez más agresiva.

Intentan, con todos los medios que tienen a su alcance, desacreditar al feminismo. Para ello, se inventan argumentos, falsean datos y niegan evidencias con el propósito de hacernos ver como un grupo minoritario de mujeres, enfadadas con la vida cuyo único propósito es querer anular a todos los miembros del sexo masculino.

El gran argumento que utilizan, es negar la existencia del patriarcado. El patriarcado es el predominio o mayor autoridad del varón en una sociedad. Nos niegan que esto exista, que no es cierto que nuestro sistema esté formado por hombres y dominado en su mayoría por hombres que se favorecen entre ellos,a costa de limitar los derechos de la otra mitad de la humanidad, las mujeres.

El patriarcado no existe, pero cuando queremos referirnos al conjunto de mujeres y hombres, el plural que debemos usar es el masculino. Las mujeres debemos sentirnos incluidas en ese conjunto. El hombre engloba a mujeres y hombres. “Nosotros”, “vosotros”, “ellos”… incluye a hombres y mujeres. Pero lo mismo no ocurre a la inversa, la mujer es la mujer y “nosotras” somos nosotras. Ellos no están incluidos en el plural femenino, así que cuando queremos hablar de unos y otras, nos resumimos en ellos.

El lenguaje es un arma poderosa, arma que está invisibilizando a las mujeres, dejándolas sin identidad propia, incluidas dentro del sexo masculino. El lenguaje fortalece al hombre y debilita a la mujer.

El hecho de que apenas haya habido mujeres en la historia de la RAE, y actualmente solo sean ocho en un total de 44 académicos, es mera casualidad, que nada tiene que ver con que la academia supedite el sexo femenino al masculino.

En el congreso de los diputados, el órganos que tiene el poder de legislar, cuenta solo con el 39% de representación femenina, siendo ésta la legislatura en la que mayor representatividad tenemos.

Lejos de alcanzar el 50%, podemos afirmar que las leyes están hechas por mayoría de hombres. Y por tanto, las leyes son patriarcales.

Este es el punto en el que llegamos a uno de los argumentos absurdos. Alegan que la mayoría de jueces, son en realidad juezas, y por tanto el poder judicial beneficia a las mujeres. Aún sin tener en cuenta que la separación de poderes en España es una quimera, las juezas y jueces, tienen que ejecutar la legislación vigente, las leyes que aprueban la mayoría masculina.

El gobierno, que tiene el poder ejecutivo, está compuesto por 14 miembros, de los cuales solo cinco son mujeres. Minoría absoluta.

Los órganos de poder están en su mayoría en manos de hombres, lo que deja a las mujeres en una posición de subordinación. El poder de los hombres sobre las mujeres se llama patriarcado, y es objetivo que existe. Que existe y que sigue manteniendo los privilegios de los hombres, sus privilegios. Empezando por el privilegio de gobernar, de legislar, de mandar. Ellos mandan, y a nosotras nos toca obedecer o rebelarnos. Y las feministas somos de las que nos rebelamos, y eso hace temblar los cimientos del patriarcado. Por eso no les gustamos.

¡El patriarcado existe! y una de sus consecuencias es la cosificación de la mujer. La cosificación es otra de las cuestiones que no existen, que nos inventamos las feministas para llamar la atención.

100.000 mujeres prostituidas en este país, demuestran lo contrario. Mujeres usadas para la satisfacción sexual de aquel que con su dinero, se cree en el derecho de verlas como objeto, separando  su cuerpo de su mente . Solo cuerpo, y un cuerpo esclavo, un cuerpo para usar  y disfrutar como quien disfruta un todo incluido en el Caribe, pero mucho más barato.

La pornografía también demuestra que las mujeres son cosificadas. A las feministas se nos acusa de retrógradas por criticar el porno. No criticamos el sexo, criticamos que vídeos de mujeres sumisas, supeditadas sexualmente al sexo masculino, en los que solo se muestran nuestras vaginas, nuestros pechos, nos convierten en objetos. En objetos al servicio del placer masculino, porque el nuestro no cuenta.

Una mujer violada cada hora, muchas de ellas por varios hombres, también dejan en evidencia que existe la cosificación de la mujer. Nos violan, porque nos creen objetos sexuales sin otra cualidad, sin otro derecho, sin otra función en la vida que no sea la de satisfacer a los hombres.

La publicidad usa nuestros cuerpos para vender productos. Mujeres semidesnudas encima de un coche. No queda claro cual es el producto a vender, ¿verdad?.

Alquilan nuestros vientres. Como quien contrata cualquier otro servicio. Un día contratas una línea de Internet y otro contratas un vientre para que te fabrique un bebé .

Las mujeres no existimos. Existe nuestra vagina cuando quieren sexo, nuestro vientre cuando quieren reproducirse, nuestros pechos cuando quieren vender coches. ¿Dónde quedan nuestros sentimientos, nuestros pensamientos? Quedan dentro de nosotras, escondidos para la sociedad, silenciados para que no molesten.

Porque cuando las mujeres sacamos a la luz nuestras emociones, nuestros pensamientos, y nos hacemos ver como personas completas, al igual que ellos, nos ponemos a su altura, a su nivel. Y eso no lo pueden permitir. De igual a igual no se puede explotar, utilizar. Hay que fomentar esas desigualdades para poder  seguir manteniendo el privilegio de tener a la mitad de la población a su disposición y para su satisfacción.

Y para mantener la desigualdad, hay que negar que existe. Nadie se va a rebelar ante una injusticia que no ve. Pero cada vez somos más las que tenemos claro que el patriarcado existe, que es nuestro enemigo y que tenemos que combatirlo.

El patriarcado es el origen de todas las desigualdades, creó al capitalismo y para el capitalismo las mujeres somos la tercera fuente de ingresos más importante del mundo, No nos quieren perder. Así que el patriarcado de la mano de su hijo, el capitalismo,  se encargan de que las leyes los amparen y nos desamparen.

Destruyendo al patriarcado eliminaremos todas las desigualdades. Por eso, la lucha feminista debe ser la lucha de todas y todos. La lucha por una igualdad real para todas las personas, sin privilegiados y oprimidas.

Las mujeres somos personas. Duele mucho tener que explicar esto, tener que hacer entender que también somos personas. Que sentimos, que sufrimos. Que no queremos ser objetos ni estar en un segundo plano.

El patriarcado existe, aunque no se hable de él, ni en los libros, ni en los medios, ni en las iglesias ni en la calle. Aunque pretendan negarlo ¡el patriarcado existe y vamos a destruirlo juntas!

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2 Comentarios

  1. Como venía muy denso me puse a saltear párrafos y encontré esto “Las mujeres no existimos. Existe nuestra vagina cuando quieren sexo, nuestro vientre cuando quieren reproducirse, nuestros pechos cuando quieren vender coches. ¿Dónde quedan nuestros sentimientos, nuestros pensamientos? Quedan dentro de nosotras, escondidos para la sociedad, silenciados para que no molesten.” Me impresiona el grado de delirio fanático de la autora. Lo peor es que a este tipo de mujeres cuando un hombre las ama y respeta lo rechazan y buscan al típico psicopatón para que las haga sufrir. El enemigo del feminismo no son los hombres, son las mismas feministas.

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