Juan Carlos I salió el pasado domingo del palacio de La Zarzuela, su hogar durante los últimos 58 años, y se dirigió a la localidad pontevedresa de Sanxenxo, donde pernoctó en casa de su amigo Pedro Campos. A la mañana siguiente, cruzó la frontera con Portugal, pocas horas antes de que La Zarzuela anunciara, mediante un comunicado oficial, su salida de España.

Esta huída del rey emérito ha dejado desconcertados a propios y extraños pues nadie imaginaba ese desenlace a pesar de las polémicas. Sobre ello se ha pronunciado el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE), quien denuncia que la la nota de prensa «se da a conocer cuando la huida ya se ha consumado».

«No es una huida precipitada -señalan-, estaba planificada desde hace semanas tal como se había filtrado a la prensa». El partido comunista razona que «el poder judicial no ha movido ni un dedo para evitar la huida del rey corrupto a pesar de tener investigaciones abiertas, facilitando que se pueda fugar con el dinero robado».

Subraya el PCTE que el gobierno de España también es «necesariamente cómplice de esta huida puesto que se trata claramente de una operación de Estado».

Juan Carlos de Borbón no huye «debido a la presión popular», según el partido, «huye para evitar ser el foco de atención de continuos escándalos y corruptelas que iban a desgastar a la monarquía en los próximos años. La monarquía suelta lastre para seguir perpetuándose y cumplir su papel histórico de garante del sistema capitalista español».

El PCTE llama a acabar «con la institución de la monarquía y a no dejarse engañar por el gobierno socialdemócrata, que con la boca ha criticado a Juan Carlos de Borbón, pero que con sus hechos le ha facilitado la huida y la impunidad».