El Pequeño Nicolás ha sido detenido ayer por el incidente con los empleados del restaurante venezolano Tepizzare. La encargada del establecimiento relató a 20 Minutos que tanto Nicolás como sus amigos estaban «súper ebrios», pero que aún así se les atendió y pidieron con normalidad. Sin embargo, avanzada la cena, el polémico joven acusó a una camarera de haberle robado el móvil.

Esta primera discusión terminó después de que uno de los cocineros saliese a pedir a los dos jóvenes que no causasen problemas. Al parecer, continuaron con su cena y pagaron cuando se les cobró.

Sin embargo el Pequeño Nicolás trató de salir del restaurante llevándose un vaso, por lo que la encargada del establecimiento salió a su paso para pedirle que lo devolviese. Esto provocó una discusión entre el joven y la encargada en medio de la que, sorpresivamente, Nicolás entró de nuevo en el restaurante y se dirigió a la cocina.

A partir de ese momento, la situación se volvió tensa y confusa. Los dos cocineros salieron a defender a la encargada al intentar esta sacar a los jóvenes del local, que respondieron empujándola, rompiendo el vaso y enfrentándose a los cocineros.

Nicolás, entonces, cogió un cuchillo de una de las mesas y uno de los cocineros se lanzó a quitárselo. En este forcejeo, el empleado resultó herido en la mano y recibió un puñetazo en la cara, por lo que tuvo que ser atendido por los servicios sanitarios.

Tras este enfrentamiento, el Pequeño Nicolás salió huyendo del lugar, pero su amigo fue retenido por los cocineros mientras llegaba la policía. Los agentes lograron interceptar al joven cerca de allí, y lo llevaron de vuelta al restaurante.

Ambos jóvenes fueron esposados y detenidos, y han sido puestos en libertad con cargos tras prestar declaración.

Un «pequeño» muy polémico

El Pequeño Nicolás se hizo célebre hace un lustro por sus mentiras. No había cumplido los 20 años cuando se paseaba con un coche conducido por un chófer por los círculos de poder de Madrid asegurando que tenía hilo directo con altos cargos del PP, el Gobierno español y la Casa Real.

El joven supo hacer creer a todo el mundo que era un pez gordo. Desde Nuevas Generaciones del PP empezó a urdir su gran mentira, ya se había hecho pasar por agente del Gobierno, asesor de distintos cargos políticos o enlace entre la Casa Real y La Moncloa a cambio de favores o dinero. Adicto al name-dropping (mencionar a personas o instituciones de peso en una conversación), solía mostrar fotos con gente importante para darle verosimilitud a sus historias disparatadas. En realidad, solo era un niño con aires de grandeza.

Figuras clave de la política y el mundo de los negocios cayeron en su trampa y le abrieron las puertas de los círculos de influencia pensando que era alguien bien relacionado. Lo diabólico del caso Nicolás es que también dejó mal a quienes embaucaba, complacientes y serviles en cuanto le nombraban a alguien de las alturas.

En una de sus fotos favoritas aparecía junto al presidente José María Aznar. El servicio secreto español lo persiguió por hacerse pasar por uno de los suyos pero de ese delito fue absuelto ante un tribunal. La Audiencia Provincial de Madrid trató de juzgarle este año por usurpación de funciones públicas, falsedad en documento público y cohecho activo.

Un empresario que se sintió engañado le denunció y el juicio tuvo que ser suspendido por los problemas entre El Pequeño Nicolás y su abogada. Según estimaciones judiciales, se reanudará en febrero del año que viene.

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