El presidente de Haití, Jovenel Moïse, avanza en el proceso de consultas el nombre del próximo primer ministro del país, el tercero que ocupará el cargo desde que el mandatario asumió el poder en febrero de 2017, y cuyo nombre saldrá de una lista de tres candidatos.

Los candidatos que baraja el mandatario son el primer ministro interino, Jean Michel Lapin, el alcalde de la ciudad de Los Cayos (suroeste), Gabriel Fortuné, y la cónsul del país en Boston, Marjorie Alexandre Brunache.

Así lo anunció el presidente de la Cámara de Diputados en su cuenta oficial de Twitter, tras mantener una reunión con Moïse y el presidente del Senado, Carl Murat Cantanve, el pasado fin de semana para abordar la cuestión.

Una vez que el presidente dé a conocer el nombre de su elección, anuncio para el que no se ha dado una fecha concreta, el designado deberá presentar su programa de Gobierno y a su gabinete ante el Senado y la Cámara de Diputados para su ratificación y, si el Congreso Nacional rechaza esta propuesta, Moïse deberá presentar otro candidato.

De los tres posibles ocupantes del cargo, la diplomática es la menos conocida en el ámbito político, a pesar de ser hija del expresidente interino Boniface Alexandre, que manejó la transición entre 2004-2006, y es la esposa del exministro de Justicia bajo la administración de Michel Martelly, Michel Brunache.

Fortuné, por su parte, fue senador y es una figura cercana al actual presidente, mientras que el tercer candidato, Lapin, está en la breve lista en su calidad de primer ministro interino.

La designación de un nuevo primer ministro se produce en una coyuntura de crisis económica que motivó la destitución del cargo de Jean Henry Ceant por su falta de respuesta al agravamiento de la situación, puesto que asumió Lapin días después.

Antes de Ceant, el cargo de primer ministro lo ocupó Jack Guy Lafontant, que renunció en julio de 2018 como consecuencia de las violentas protestas surgidas por el anuncio de un alza en el precio del combustible, que el Gobierno dejó sin efecto posteriormente por la presión social.

Sin embargo, la crisis económica se fue recrudeciendo a lo largo del pasado año, y en febrero de 2019 año la inflación se situó en el 17 %, mientras que el gourde, la moneda nacional, sigue perdiendo el valor frente al dólar.

La situación también se agravó a raíz de las masivas y violentas protestas convocadas este febrero por un sector de la oposición, generando un clima de incertidumbre y tensión social.

Además, hace dos meses que el Gobierno no dispone de los recursos necesarios para pagar por la gasolina que importa el país, lo que genera una situación de escasez energética que empeora la ya de por sí grave crisis, y que también han conducido a la movilización de muchos afectados este lunes en la capital.

En este contexto, y pese a las reiteradas llamadas al diálogo por parte del Gobierno y de la comunidad internacional, un sector de la oposición rechaza participar en el nuevo gobierno y continúa demandando que Moïse abandone la Presidencia como un primer paso para sentarse a debatir.

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