El PSC ha querido dejar claro este martes que los pactos postelectorales para formar Gobierno no están ni mucho menos decididos. Después de que esta semana tanto ERC como los ‘comuns’ acusasen a los socialistas de tener intención de pactar con Ciudadanos, la ministra de Política Territorial y candidata del PSC, Meritxell Batet, ha rebajado las opciones de este acuerdo, aunque ha evitado descartarlo de plano. «Nosotros no pondremos vetos», ha asegrado.

Batet ha recordado que, a diferencia de ellos, los de Albert Rivera sí les han vetado como socios tras las elecciones generales del 28A, como ya harían en Andalucía y participando el acto de Colón contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Al entender de la ministra, todos estos son síntomas claros de que Ciudadanos «ha elegido ser un partido de derechas y gobernar con la derecha, poniendo un cordón sanitario alrededor del PSOE». 

El PSC ha remarcado que ellos, en cambio, están comprometidos con un Gobierno socialdemócrata. Por esta razón, según ha dicho, para los socialistas será «más fácil» pactar con quien comparta valores de izquierdas, aunque tras las elecciones hablarán «con todos».

Tal y como tiene previsto hacer el PSOE, desde el PSC no quieren comenzar a embarrarse hablando de pactos postelectorales. Conscientes de que deben hacer equilibrios entre Ciudadanos y los ‘comuns’, Batet ha insistido en que la voluntad de su partido obtenga suficientes diputados para volver a hacer un Gobierno de continuidad con el que Sánchez ha presidido durante los últimos ocho meses.

Las quinielas sobre los pactos postelectorales son un riesgo para el PSC por partida doble. En primer lugar porque dan por hecho que Sánchez volverá al Gobierno, algo que puede desmovilizar a su electorado. Por otro lado, por que puede desplazar votantes hacia opciones que con claridad no pactarán con Ciudadanos, como son los ‘comuns’ o ERC. De hecho, estas dos formaciones han atacado a los socialistas por este flanco en las últimas horas, después de que el ministro de que el secretario de Organización del PSOE, José Luís Ábalos, asegurase que prefiere el apoyo de Ciudadanos al de los independentistas.

Buscando el contraataque, Batet ha buscado la polarización entre su partido y las tres derechas, afirmando que estas elecciones irán de elegir entre «una dicotomía clara: o un gobierno de izquierdas o uno de derechas. Diálogo o confrontación». Una polarización entre dos supuestos extremos que los socialistas quieren tensionar también entre «autonomía o destrucción de la autonomía», frontera que dejaría en el mismo lado a las tres derechas y al independentismo.

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