La crisis sanitaria ha dejado destrozada la economía española. Tras la larga caída toca la reconstrucción, y Unidas Podemos tenía un camino claro: que los ricos contribuyan para que no sea de nuevo las clase media quién pague el pato. La sustitución del actual Impuesto de Patrimonio por un nuevo Impuesto a las Grandes Fortunas, bautizado como ‘tasa Covid’, que afectará a los patrimonios superiores a un millón de euros de forma progresiva. La coalición morada calcula que la mayor parte del peso impositivo recaerá sobre los mil patrimonios más altos del país, una medida con la que esperan recaudar 11.000 millones de euros (el 1% del PIB).

El proyecto era subir el IRPF dos puntos para las rentas mayores de 130.000 euros, y cuatro puntos para las rentas de 300.000 euros. A su vez, aumentar el impuesto de Sociedades hasta un tipo mínimo del 15%, que se situaría en el 18% para bancos y empresas de hidrocarburos. El tipo estatal sobre las rentas de capital también iba a sufrir cambios, incrementándose en cuatro puntos porcentuales a partir de 140.000 euros. En resumen: que pagasen más los que más tienen.

Sin embargo, esta medida no ha gustado en los sectores más conservadores del PSOE. Unidas Podemos y el PSOE han mantenido una intensa negociación en las últimas 48 horas para consensuar una propuesta que presentar en la Comisión de la Reconstrucción del Congreso. Uno de los principales puntos de fricción ha sido el impuesto a los ricos que exigía el partido de Pablo Iglesias y rechazan el sector socialista del Gobierno, con Nadia Calviño y María Jesús Montero a la cabeza.

El documento firmado por Iglesias y Sánchez recoge una política fiscal que avance hacia una «mayor capacidad recaudatoria también guiada bajo criterios de progresividad». Es una propuesta muy genérica, sin concreción, en la que las grandes fortunas siguen como hasta ahora: «Una fiscalidad más justa y redistributiva, para asegurar que los beneficios del crecimiento económico redunden en el conjunto de la ciudadanía».

El texto señala que se buscará «reducir la brecha fiscal con Europa» y una «progresividad de nuestro sistema fiscal, con el fin de que aporten más quienes más tienen para que reciban más quienes más lo necesitan», pero sin mención expresa a ese impuesto a la riqueza.

El PSOE ha buscado la renuncia a este tipo impositivo, que también demanda ERC, sabedores de que era una medida que podía causar rechazo a posibles socios como Ciudadanos, una formación con la que el PSOE espera negociar y que apoye los futuros Presupuestos. Por ello, los socialistas buscaron firmar este acuerdo de mínimos, que pudiera ser asumido y negociado por otros partidos, lo que implicaba diluir el impuesto abanderado por Iglesias.

De esta forma, tanto Nadia Calviño, vicepresidenta económica, como María Jesús Montero, ministra de Hacienda, quienes eran contrarias a la creación de esta ‘tasa Covid’, ganan el pulso a Unidas Podemos.