Una hora. Eso es lo que ha durado la aprobación de la enmienda presentada por EH Bildu para derogar la reforma laboral de 2012. La coherencia ideológica del PSOE ha quedado de nuevo en entredicho al dar marcha atrás para volver a votar en contra lo que, en un primer momento, había apoyado.

Esta enmienda era parte de las propuestas para la reconstrucción económica y social tras el coronavirus. A petición de EH-Bildu, PSOE y Unidas Podemos, habían respaldado incluirlo en las propuestas que se votaron ayer el grupo dedicado a la reactivación económica dentro de esta Comisión de Reconstrucción. Sin embargo, una hora más tarde, el PSOE ha pedido a la coordinadora de la comisión, la diputada socialista María Luz Martínez-Seijo, repetir esta votación, para lo cual ha contado con el PP, logrando su respaldo.

Primero Pedro Casares, su portavoz económico, y después de su secretario general, Rafael Simancas, aludiendo al propio funcionamiento de la comisión acordado por los grupos. Simancas señalado que «a propuesta de grupos parlamentarios que representen la mayoría parlamentaria se podrá revisar la votación de un tema ya debatido y votado».

El PSOE se ha posicionado junto con el PP, Ciudadanos y JxCat para echar atrás una de las reivindicaciones laborales más solicitadas por la clase trabajadora: la propuesta apostaba por derogar la reforma laboral de 2012 y su sustitución por «una nueva legislación laboral garantista y justa con los derechos laborales de los y las trabajadores». 

La excusa es que en el marco de esa comisión se tienen que sentar las bases de la reconstrucción tratando de lograr el mayor consenso posible. «No estamos hablando del acuerdo de gobierno ni de los presupuestos que tienen otro recorrido. Estamos hablando de las bases de reconstrucción de este país. Tienen que ser necesariamente muy amplias, genéricas y transversales susceptibles de amplios consensos. Es difícil llegar a acuerdos en torno al programa de gobierno pero es factible llegar a acuerdos sobre la reconstucción», señaló Simancas.