Cristina Narbona, la presidenta del PSOE, ya deslizaba este lunes a primera hora que el partido no tiene «ninguna prisa» por formar gobierno y que su objetivo «inmediato» es hacer una buena campaña para la cita electoral de mayo.

Una de las fórmulas para que el PSOE consiga gobernar pasa por el apoyo o como mínimo abstención de los independentistas en la votación de investidura. Incluso contando con un eventual apoyo en la investidura de Unidas Podemos, Compromís, los regionalistas cántabros de Miguel Angel Revilla, PNV y Coalición Canaria, el PSOE se queda a un escaño de la mayoría absoluta.

Por lo que, para sacar adelante la investidura en segunda vuelta, donde se necesitan más síes que noes, necesitaría la abstención de alguno de los partidos independentistas, ERC, Junst per Catalunya o Bildu, y el partido socialista tiene miedo de que esto le pase factura de cara a las elecciones.

En rueda de prensa desde la sede del partido en Ferraz al término de la reunión de la Ejecutiva Federal para valorar los resultados del 28 de abril, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha confirmado que los socialistas se disponen a administrar los tiempos «con tranquilidad».

Ha reconocido además que el país se encuentra ya inmerso en la precampaña de las municipales y autonómicas que «de alguna forma cerrarán el cuadro de gobernabilidad en España».