La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha reiterado durante esta crisis por la COVID-19 su compromiso de tumbar la reforma laboral del PP de 2012 como había defendido hasta ahora, pero tendrá que esperar tras tocarlo con la mano.

El Gobierno había alcanzado este miércoles un acuerdo con EH Bildu para derogar la reforma a cambio de la abstención de la formación independentista en la quinta prórroga del estado de alarma, pero se ha echado atrás.

Después de que el Gobierno pactara con Ciudadanos y el PNV su voto afirmativo para conseguir la autorización del Congreso, se hizo público que la abstención de EH Bildu es fruto de la firma de un acuerdo para derogar «de manera íntegra» y «antes de la finalización de las medidas extraordinarias por la COVID-19». 

Sin embargo, a última hora de la noche, el PSOE envió una nota de prensa anulando ese punto que hacía mención a la «integridad» de la norma, y quedaba redactado de la siguiente manera: «Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012. Impulsaremos en el marco del diálogo social la protección de las personas trabajadoras y recuperaremos el papel de los convenios colectivos».

«En concreto y con carácter urgente: Derogaremos la posibilidad de despido por absentismo causado por bajas por enfermedad; derogaremos las limitaciones al ámbito temporal del convenio colectivo, haciéndolo llegar más allá de las previsiones contenidas en el mismo, tras la finalización de su vigencia y hasta la negociación de uno nuevo y «derogaremos la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales», añade el texto.

Las críticas no se han hecho esperar y las redes han echado humo tras la espantada del PSOE: