Este año, de media, nos toca asumir a cada uno de los más de 29 millones de clientes eléctricos una carga de unos 93 euros solo en supuestas deudas con las eléctricas

Los consumidores españoles pagamos cada año una enorme deuda a través de su recibo de luz. Este año la factura de electricidad incluirá pagos por 2.721 millones de euros para cubrir un supuesto endeudamiento que tenemos los usuarios con las eléctricas, según se recoge en la orden ministerial con la que el Gobierno prorroga los peajes eléctricos para 2020.

El sistema eléctrico español acumula una deuda de aún unos 17.000 millones de euros e intereses. Una parte de cada factura sirve para saldar una enorme hipoteca que los clientes tenían originalmente con las eléctricas y de a que nadie nos informó ni nos pidió consentimiento para llevarla hasta hoy.

Y lo peor es que, si nadie lo cambia, aún nos queda casi una década (hasta 2028) para saldar esa hipoteca. Este año, de media, nos toca asumir a cada uno de los más de 29 millones de clientes eléctricos una carga de unos 93 euros.

¿De dónde sale esta deuda?

Durante años, lo que los consumidores pagábamos con sus recibos de luz no era suficiente para cubrir todos los costes del sistema eléctrico y el Estado no quiso asumir estas perdidas. Este agujero, conocido como déficit de tarifa, creció de manera descontrolada hasta rozar los 29.000 millones de euros.

A partir de 2011, ese milmillonario agujero se fue titulizando y las eléctricas fueron cediendo los derechos de cobro de la deuda a fondos de inversión y bancos, cuyos abonos (incluidos intereses) de manera progresiva año a año hasta 2028. Hoy, esa parte de la deuda, se la debemos a ellos, a los bancos y los fondos.

La gran mayoría de la deuda se cedió a través de colocaciones en el mercado que realizaba el Fondo de Titulización del Déficit del Sistema Eléctrico (FADE), pero no sólo. También hubo otro tipo de colocaciones específicas: para cubrir el déficit de 2005, el déficit de 2013, el déficit ex ante