Ernst Cassirer postuló la definición de ser humano como «animal simbólico», pues la relación con el mundo se representa simbólicamente, construyendo un universo e identidad propia.
A través de estos símbolos, escribió el antropólogo Clifford Geertz, se presentan elementos como la religión, que es un sistema entrelazado capaz de generar estímulos anímicos, que a su vez permiten afianzar la persuasión persistente en los humanos.
La serie ‘El Reino’ refleja el acto pastoral de un guía Evangélico en la Argentina, donde la atención, incluso devoción de los fieles acerca el elemento de poder a la iglesia. La autoridad impuesta como acto benévolo perpetúa una relación asimétrica.
Este peligro del evangelismo en América Latina no es cuestión de ficciones o de ensoñaciones de los cielos. El periodista Ariel Goldstein, autor del libro ‘Poder evangélico. Cómo los grupos religiosos están copando la política en América’, explica la amenaza que suponen estos.
La frialdad y el maquiavelismo con los que se opera por mandato divino en ‘El Reino’, resume al ‘Poder evangélico’. Desde los años 80, y sobre todo con el auge de las redes sociales, los pastores han llegado a convertirse en generadores de opinión, primero fueron estrellas televisivas, ahora ‘youtubers’.
El aspecto camaleónico de aquellos quienes penetran desde los cielos al reino permiten una amplia permeación política, siendo capaces de aliarse a diestra y siniestra, para perpetuar un feudo patriarcal, con ideas conservadoras.
El pragmatismo del populismo evangelista ha calado sus raíces desde el Brasil de Bolsonaro a la Venezuela de Maduro. Goldstein sostiene que el crecimiento de estos grupos demuestra la plasticidad con la que se adaptan a todo tipo de sistemas políticos. «Trabajan con el bipartidismo en Estados Unidos y el multipartidismo en Brasil».
Sin embargo, una agenda progresista, pese a la aparente plasticidad eclesiástica, termina contradiciendo los postulados. «Son un factor de poder con mucho peso, y peligroso. Los pastores se asocian a los políticos dándoles una bendición divina y penetran el lenguaje religioso en la política. Eso es muy perjudicial para una vida democrática sana, porque entonces del otro lado sólo queda el infierno, lo execrable», advierte Goldstein.
En ‘El Reino’ la vía es la más plausible, la conexión del poder y la iglesia evangélica, encargada de amplio difusor de teorías alternativas o cospiranoicas referentes al conjunto social. Para ello, el diablo suele estar más presente que la luz de la salvación.
La espectacularización de la política y las fake news son las claves de un thriller producido por Netflix que dirige el director argentino Marcelo Piñeyro.
Falsedad, tanto aquí en la tierra como en el cielo, hágase su voluntad manipulada.
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La proliferación de estos evangelistas está directamente relacionada con la falta de cultura, entendida la cultura como la disciplina mental que permite pensar en y con libertad.
Estos personajes siempre están unidos al poder y son expertos manipuladores que, usando el miedo como arma, son capaces de paralizar conciencias como quien usa un cloroformo para anestesiar; exactamente igual.